Josetxo Valencia

Hace apenas un par de meses que Josetxo Valencia, el intrépido aventurero getafense completó con éxito ‘Americleta’, su segunda etapa de la vuelta al mundo en bicicleta, y ya anda planificando la tercera. Esta vez se propone rodear el continente africano en un desafío tan apasionante como arriesgado. Si por él fuera empezaba a pedalear mañana mismo, pero tuvo que vender hasta la bicicleta para poder regresar desde Alaska, así que el inicio de su aventura africana depende del tiempo que tarde en obtener la financiación que precisa.

“Esto va muy rápido y ya tengo en la cabeza África”, apunta Josetxo durante su visita a la redacción de Al Cabo de la Calle. “Lo bueno de África es que no hay limitaciones por razones climatológicas”, explica, “así que podría empezar en cualquier fecha, pero el mayor hándicap que tengo es el de la financiación, así que me iré cuando consiga presupuesto”.

El problema es que va a tener que partir prácticamente de cero en lo que a material se refiere. “Llegué a Anchorage”, pueblo de Alaska en el que puso punto y final a ‘Americleta’, “ sin un duro y tuve que vender hasta la bici para poder regresar. Ahora estoy sin bicicleta, sin alforjas, sin equipación, sin tienda de campaña, sin fogón, sin nada. No necesito mucho dinero porque yo gasto menos que una pila”, subraya, “pero para este viaje africano quiero llevar una buena equipación aunque tarde más en arrancar. Quiero ir con las espaldas bien cubiertas, porque sé lo que me espera en África”.

Pese a haber paseado el nombre de la ciudad por multitud de países de Europa, Asia y América, este vecino de Getafe no tiene claro “que el Ayuntamiento me vaya a apoyar por más que se trate de una buena causa. Yo lo que reivindico en estos viajes es el uso de la bicicleta como medio ecológico y sostenible y creo que sería lógico tener el respaldo de mi ciudad en la medida que sea posible”, argumenta.

Puesto a detallar su nuevo desafío, Josetxo avanza que “en África voy a hacer el más difícil todavía porque creo que la ruta que tengo pensado hacer no la ha hecho nadie antes. Voy a hacer toda la costa oeste desde Marruecos hasta Ciudad del Cabo”, indica, “y luego el regreso por Tanzania acabando en Egipto o incluso Libia, aunque sé que hay problemas de guerras y de integrismo, así que a ver cómo lo salvamos”.

En cuanto a la distancia a recorrer admite que “es una nueva burrada. Creo que hasta Ciudad del Cabo hay unos 18.000 kilómetros y la vuelta son otros 14.000. Intentaré hacerlo en año y medio”, precisa, “pero a ver qué nos encontramos. Me gustaría atravesar incluso los países más complicados como Sierra Leona, Liberia, o Costa de Marfil, pero a ver qué me encuentro. Lo que está claro es que quien se mete en África se consagra realmente como aventurero y que esta aventura se va a llamar ‘Afreeka’ porque allí espero sentir una enorme sensación de libertad”.

“Tuve algún momento de tensión con los osos en Canadá y Alaska”

Josetxo Valencia ya tiene en la mochila las dos primeras etapas de su descomunal aventura. “Llevo la mitad de la vuelta al mundo pedaleada”, concreta antes de hacer resumen de su reciente periplo por todo el continente americano. “Ha sido una etapa muy fácil, entre comillas, no sé si por el lenguaje, la cultura o la gastronomía. En el tema naturaleza he visto auténticas barbaridades como la cordillera de Los Andes, la Amazonia o el gran bosque entre Canadá y Alaska. Y luego está la gente”, remarca, “que es la que marca la diferencia de los sitios”.

El expedicionario getafense recuerda que “han sido más de 30.000 kilómetros en algo más de 15 meses y tengo infinidad de anécdotas”, aunque se queda “con la increíble acogida que tuve en países y zonas ‘calientes’ como Honduras, El Salvador, Colombia o Sinaloa”. Tampoco faltaron peligrosos atolladeros como los que vivió en Canadá y Alaska, “donde tuve algún que otro momento de tensión con los osos por el tema de la comida, pero al final es muy difícil que un ciclista se vaya de América sin una sonrisa”, apostilla.