Una de las frases más recurrentes en la vida, tanto a nivel profesional como humano, es que ‘si algo funciona, no lo toques’. No tiene sentido cambiar, modificar o hacer algo diferente cuando las cosas marchan bien. Como diría Woody Allen: ‘Si la cosa funciona’…

Y hoy en la Comunidad de Madrid ese algo es el empleo. Cierto que hay que matizar las condiciones de muchos trabajos y a buen seguro que queda mucho camino por recorrer en el sentido de combatir la precariedad laboral, enfermedad extendida en toda España. Pero si de algo puede presumir la región madrileña es de no solo no destruir empleo, como el conjunto del país, sino de crear nuevos puestos de trabajo y las condiciones necesarias para emprender retos empresariales. Fruto de ello es que por primera vez Madrid se pone al frente del crecimiento del PIB arrebatando el primer puesto a Cataluña, que antes lideraba este ránking entre las comunidades autónomas.

Mientras en el conjunto de España se destruye empleo, en la Comunidad de Madrid se crea, siendo nuevamente el motor del país en materia laboral

La receta es sencilla. Estabilidad, estabilidad y más estabilidad. Cosa que en Cataluña ha volado por los aires por culpa de los secesionistas. Esos a los que actualmente les pone ‘ojitos’ el candidato Pedro Sánchez para ser investido presidente del Gobierno. Una señal de que prefiere el modelo catalán al madrileño, mucho más próspero y en constante crecimiento desde que se aplican políticas sociales y económicas que favorecen a la creación de empleo y la inversión.

Insistimos en que todo es mejorable. En Madrid, por ejemplo, las infraestructuras y la burocracia -mal endémico de España- necesitan un buen repaso. Pero en cuanto a empleo, mientras en el resto de España decrece y se ciernen los nubarrones de la recesión, en la Comunidad se despejan las dudas erigiéndose, como siempre, en el motor del país en este sentido, sosteniendo la precaria situación a la que empieza a asomarse -otra vez y no hace ni diez años de las crisis con Zapatero al frente- el país.

Los datos son más que evidentes. Incontestables. Madrid debe ser el ejemplo y el espejo en el que el futuro presidente del Gobierno de España ha de mirarse. Tiene otras alternativas todavía a echarse en brazos de quienes hacen de la inestabilidad, el golpe y el conflicto su modus vivendi. Sin ánimo de pecar de ingenuos, habrá que seguir siendo optimistas ante el desafío de Gobierno que se viene sobre la Moncloa.

Otro Sánchez, en Humanes, lleva a cabo políticas restrictivas al tráfico contraviniendo las medidas de sus homólogos madrileños

Madrid, en tanto que región, también vale de ejemplo en el ámbito local. Más en un municipio, Humanes, donde gobierna el PP. Mismo partido, distintas políticas. Incomprensible, pero así es. Por ejemplo, en cuanto al juego. La Comunidad prepara una normativa restrictiva en este sentido. En Humanes, a la inversa. Es más, ni un gesto en este sentido, votando en contra de limitar estos negocios mientras sus homólogos regionales navegan en dirección opuesta.

Pero es que en movilidad sucede tres cuartas de lo mismo. Aquí el alcalde sí que restringe, en contra de la postura regional, y cierra el tráfico en una calle -paradójicamente la llamada Comunidad de Madrid- en vez de escuchar a los vecinos e instalar, por ejemplo, badenes para evitar accidentes. Dejando así a dos Sánchez que tiene mucho que aprender de Madrid.