Román y Lucía Morales concitaron hace poco más de dos semanas una atención mediática que nunca hubieran imaginado. Estos dos atletas getafenses ya la hubieran merecido de sobra por colgarse sendas medallas de oro en el Campeonato del Mundo Máster de atletismo celebrado en Málaga, pero lo que les confirió notoriedad es que un padre y una hija se proclamasen campeones a la vez en una competición de tanto relieve y además en la misma distancia (10 kilómetros).

Los dos flamantes campeones del mundo han visitado la redacción de Al Cabo de la Calle y lo primero que desvelaron es que no tienen referencias de que haya existido un caso similar al suyo. “Con todo el mundo que lo comentamos nos dicen que no conocen un caso similar al nuestro de que un padre y una hija hayan sido campeones del mundo a la vez y en la misma prueba”, comentan a la par que se congratulan de que “por fin se hayan acordado de nosotros”, en referencia sobre todo a los medios de comunicación, “y quizá esto pueda suponer un punto de inflexión”.

La decisión de participar en este certamen la tomaron “hace un par de años, cuando vimos que el Campeonato del Mundo se celebraba en España, así que lo teníamos a tiro. La única duda era competir en los 10 kilómetros o en la media maratón”, señalan, “pero al final nos decidimos por los 10, lo preparamos en Galicia y se nos dio muy bien”.

Los dos tenían claro el objetivo con el que partían. “La meta era subir al podio. Luego siempre intentas lo máximo, pero es muy difícil en un campeonato con tanto nivel”, subraya Román, que se encontró con un escollo añadido “porque con tantísima gente en la salida me fue imposible controlar a los rivales y fui a hacer mi carrera, y punto”, explica para justificar una táctica que le salió a pedir de boca, ya que se impuso con un tiempo de 36:57, justo un minuto más del que registró Lucía (35:57) pero que le permitió pulverizar el record nacional de la categoría en la que compitió (M65).

Otra de las curiosidades del asunto es que el padre, además de correr, es el entrenador de la hija y es esa faceta precisamente la que más le llena. “Yo ya después de tantos años no tengo que demostrar nada, así que mi mayor satisfacción es cuando se le da bien a Lucía, cuando gana una prueba o hace buenos tiempos. Desde que empezamos”, precisa, “Lucía siempre ha mejorado año a año”.

Al contrario que Román, ya jubilado, Lucía se tiene que multiplicar para conciliar el deporte con su vida laboral y familiar. “Es cansado”, admite, “porque además tengo jornada partida en el trabajo, un niño pequeño, y no es fácil. A veces tienes que hacer malabarismos, pero esto es algo que me gusta y que necesito”, señala a la hora de justificarse “porque es beneficioso tener motivaciones y a mí me va bien aunque a veces termine reventada”.

Lejos de poder permitirse el lujo de vivir del atletismo, padre e hija coinciden al afirmar que “esto lo hacemos por amor al arte, es un hobby”, sostienen, “aunque conlleva una superación tan grande que te acaba enganchando”. Y en el caso de Lucía apunta que “a mi una de las cosas que más me motiva de esto es correr con mi padre. Igual no hay mucha gente que lo pueda hacer”, reconoce, pero “para mí es algo precioso”.

La próxima cita mundialista no tendrá lugar hasta dentro de dos años y será en Toronto (Canadá). “Es un viajecito majo”, comentan a sabiendas de que todavía está muy lejano en el horizonte, si bien Román recuerda que “mi mujer suele venir con nosotros, nos anima, no se queja nunca, y los desplazamientos siempre son atractivos”, lo que deja entrever que planean repetir.

Lucía: “Apenas llevo 8 años en este mundillo”

Lucía, de 41 años, se inició en el mundo del atletismo mucho más tarde de lo que suele ser habitual. De hecho, ya había sobrepasado con creces la barrera de la treintena. “Llevaré unos ocho años y me enganchó él”, en referencia a su padre. “Empezamos haciendo unos duatlones por parejas en plan divertido”, relata en referencia a sus primeras experiencias, “pero poco a poco me fue enganchando este mundillo, no se me daba mal y la verdad es que como llegué tarde pues estoy casi nueva todavía. Estoy poco desgastada”, comenta en tono distendido.                                                                                                           Al igual que Román, Lucía milita en el Club Clínica Dental Seoane Pampín y sus objetivos a corto plazo están centrados “en preparar la temporada de cross, que está a punto de empezar la temporada, y en hacer alguna carrera popular para meter kilómetros”

Román: “Llevo corridos unos 140.000 kilometros”

A sus 65 años, los orígenes de Román en el mundo del atletismo se remontan “a los 14 años, aunque en ese primer intento solo estuve un par de años haciendo atletismo con el Atlético Getafe, del que soy socio fundador. Luego lo dejó con 16 ó 17”, recuerda, “pero volví a reengancharme a los 28 gracias a un amigo y desde entonces prácticamente no he parado.
No es de extrañar que las cifras de su ‘cuentakilómetros’ sean a estas alturas estratosféricas. “Tengo todos los entrenamientos y carreras apuntados y calculo que llevo unos 140.000 kilómetros, así que ya voy necesitando un cambio de aceite”, dice entre risas.
En su día llegó a correr 17 maratones, pero decidió cortar de raíz “porque llegó un momento que preparando la de San Sebastián en el 97 me sentí tan agotado que dije que hasta ahí había llegado”.