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Agentes de la Guardia Civil han detenido en Getafe a tres hombres de origen argentino y chileno, con edades comprendidas entre los 39 y 45 años, en el marco de la operación ‘Hábitat Tineo’. Se les acusa de pertenecer a una banda especializada en robos con fuerza en viviendas no habitadas de diferentes localidades de la Comunidad de Madrid.

La apertura de la investigación tenía lugar tras detectarse un incremento de robos con fuerza en el interior de viviendas unifamiliares o pisos bajos en toda la comunidad de Madrid. Especialmente en Boadilla del Monte, San Agustín del Guadalix, Villanueva del Pardillo, Villanueva de la Cañada, Paracuellos del Jarama, San Lorenzo de El Escorial y Aranjuez.

Dentro de la fase de comprobación, los encargados de la investigación constataron que una patrulla de seguridad ciudadana del Puesto de la Guardia Civil de Villaviciosa de Odón, había identificado a los ocupantes de un automóvil que llevaban gran cantidad de herramientas, por lo que se centró la investigación sobre estas tres personas.

Una vez se logró ubicar la vivienda de los tres investigados, el pasado viernes, 7 de febrero, se procedió a la entrada y registro del domicilio en el que residían ubicado en Getafe, donde fueron detenidos y donde los agentes encontraron multitud de efectos procedentes de los ilícitos investigados.

Entre los objetos incautados había collares, pulseras, anillos, pendientes, gran cantidad de relojes, moneda fraccionada, efectos electrónicos y de telefonía móvil, perfumes y herramientas, entre otros efectos. En total se les imputan hasta veinte hechos delictivos.

Y los delitos de pertenencia a organización criminal y de robo con fuerza en domicilios habitados. Tras ser puestos a disposición de la autoridad judicial competente se ha decretado su ingreso en prisión.

‘MODUS OPERANDI’

Según fuentes de la investigación, los arrestados se trasladaban hasta las urbanizaciones en un vehículo alquilado a nombre de una tercera persona ajena al grupo, estudiando la zona, seleccionando las viviendas y aprendiendo los hábitos de los moradores, para asaltarla cuando no hubiera nadie.

Para acceder al interior de las viviendas forzaban puertas o ventanas de las plantas bajas y una vez en el interior de los domicilios procedían a hacerse con todo tipo de efectos de valor, principalmente piezas de joyería, pequeños electrodomésticos, así como dinero en efectivo y documentación personal actuando con gran rapidez.

Los integrantes del grupo eran “muy voraces” a la hora de cometer robos, actuaban prácticamente todos los días, perpetrando una media de dos hechos diarios, seleccionando viviendas que tuvieran una vía de escape rápida.