Foto: Getafe CF

Está visto que el Getafe parece empeñado en complicar su permanencia en la máxima categoría hasta límites insospechados. Ha dispuesto de varias ocasiones para dejar el asunto prácticamente liquidado y vivir un final de curso alejado de los agobios, pero no hay manera. Y así lo volvió a poner de manifiesto ante el colista Eibar, que asaltó el Coliseum gracias a un penalti de Maksimovic en los últimos minutos transformado por Recio y que mete de lleno al conjunto armero en la lucha por seguir en Primera.

La derrota ante los de Mendilibar dejó además un sabor especialmente amargo porque dio toda la sensación de que el Getafe daba por bueno el empate en el último tramo del encuentro. Eso es al menos lo que se desprendió, por ejemplo, de la entrada de Chema por Enes Unal a un cuarto de hora del final, un movimiento sin duda revelador.

Por suerte para sus intereses, las derrotas de Valladolid, Huesca y Elche le permiten mantener una apreciable renta de cuatro puntos sobre la zona de descenso con tan solo nueve por disputar, pero la deriva azulona es tan inquietante que no permite el más mínimo atisbo de confianza.

Más que nada porque los de Bordalás transitan por una nefasta racha de resultados. Así lo atestigua el hecho de que su balance en los últimos diez compromisos sea de una victoria, cuatro empates, y cinco derrotas. Ha sumado, por tanto, 7 puntos de 30 posibles y además se ha quedado sin marcar en 6 de esos 10 encuentros, los tres últimos de manera consecutiva.

“Es increíble lo que nos está pasando”, admitía David Soria a la conclusión del encuentro ante el Eibar. “Éste era un partido fundamental para ganar confianza”, concedía el guardameta azulón, que en cualquier caso apostaba por “estar tranquilos porque estamos a cuatro puntos de los puestos de descenso y somos los mejor colocados”, en referencia a las posibilidades de mantener la categoría.

Bordalás: “No vale de nada lamentarse; dependemos de nosotros y hay que intentar conseguir los puntos para lograr el objetivo”

También Bordalás sostenía que “la mala suerte se ha cebado con nosotros como ya nos ha pasado otras veces. El partido estaba condenado al empate y estos penaltis unas veces se pitan y otras no”, opinaba el técnico levantino, quien reconocía que “teníamos una oportunidad casi única de dejar cerrado esto”, en alusión a la permanencia, “pero no vale de nada lamentarse. Dependemos de nosotros y hay que intentar conseguir los puntos para lograr el objetivo”.

Y ese objetivo se lo van a jugar en un lapso de apenas once días, los que van desde este miércoles día 12 hasta el domingo 23, día en que finaliza la competición. En ese corto periodo habrá tres jornadas que resultarán decisivas para la continuidad del Getafe en la máxima competición. Y el primer reto se antoja mayúsculo, ya que el conjunto azulón visita este miércoles a las 20.00 horas al Celta, que acumula tres triunfos consecutivos y se ha metido de lleno en la lucha por disputar competición continental.

Y luego llegará el turno para recibir en el Coliseum al Levante, equipo que tiene amarrada la permanencia tras su empate del fin de semana ante el Alavés, y para la visita a un Granada que cuenta con pocas opciones de volver a clasificarse para Europa tras su derrota casera ante el Cádiz.