La jefa de Área Territorial de Atención de la residencia de Alcorcón ha reconocido que “faltó control” de comunicación entre los turnos durante los que se produjo la muerte de Miguel Gómez, anciano de 80 años residente del centro que falleció hace un mes sin que se percatara el personal hasta un día después.

Según fuentes judiciales consultadas por Al Cabo de la Calle, así lo admitió la jefa de área, cargo dependiente de la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid, que declaró como testigo ante el juez de Instrucción número 3 de Alcorcón, Agustín Carretero, quien mantiene a tres enfermeras del turno de tarde y del turno de noche como investigadas.

En este sentido, el titular del juzgado ha librado un oficio a la Comunidad de Madrid para que identifique a la jefa de planta del turno de tarde para tomarla declaración, en principio, como testigo. Un oficio que podría finalizar en dos semanas hasta que preste declaración, según las mismas fuentes.

Así pues, y mientras continúan las pesquisas para depurar responsabilidades por la muerte de Miguel, el número de investigadas es de tres enfermeras, a las que durante la fase de instrucción se les puede atribuir un delito de omisión del deber de socorro o incluso un delito de homicidio imprudente. Mientras tanto, el número de testigos citados a declarar es de dos: la directora de la residencia y la jefa de área que reconoció la falta de control de la comunicación. Un número de testigos que puede elevarse a tres cuando se identifique a la jefa de planta del turno de tarde.

MOVILIZACIONES

Mientras tanto, cerca de 200 personas, entre familiares y personal médico, se movilizaron este pasado fin de semana frente a las puertas de la residencia de Alcorcón para exigir la dimisión de la dirección del centro, dependiente de la Comunidad de Madrid. Durante el acto de protesta, que finalizó con la lectura de un manifiesto reivindicativo, los familiares volvieron a denunciar las deficiencias de las instalación,  como la falta de limpieza o la pérdida de ropa constante que se produce.

También reiteraron la necesidad de contratar más personal para acabar con el mal funcionamiento del servicio. Hechos que se están poniendo de manifiesto en la fase de instrucción judicial.

Uno de los portavoces de la Plataforma de familiares de la residencia de Alcorcón, Luis de Miguel, ya reivindicó en este periódico que el protocolo había fallado, y calificó de “nefasto” el hecho de que el anciano de 80 años muriera en el jardín sin que nadie se percatara de su ausencia. De Miguel también denunció las presiones de la gerencia de la residencia ante las constantes reclamaciones de los familiares, hechos que provocan la petición de dimisión.

REFORZAR LA VIGILANCIA

En este sentido, el gerente de la Agencia Madrileña de Atención Social, Carlos Blanco Bravo, ha anunciado que revisarán los protocolos,  instrucciones de trabajo y controles intermedios, además de reforzar las medidas de localización de usuarios y aumentar las cámaras de seguridad en las residencias de mayores para evitar casos como los de la muerte de Miguel.

Además, Blanco ha explicado que “nada se debió al número o perfil de trabajadores de ese fin de semana”, ya que “era el número previsto, con más personal que otros fines de semana”.