José Javier Esparza: «Hemos llegado hoy a tal estado de deterioro que cuanto más tardemos en rectificarlo, más difícil será»
Hablamos con el periodista e historiador José Javier Esparza sobre ‘Reiniciar España’, obra en la que analiza las causas de la decadencia de España y Europa en todos los ámbitos, con la firmeza de quien no necesita esconder sus convicciones ni pedir permiso para expresarlas. Esparza conversa con la misma pasión con la que escribe: con la voluntad de explicar, de remover y de invitar a pensar. Hablar con él es adentrarse en un universo de ideas, preguntas y certezas que no siempre dejan cómodo al interlocutor, pero que difícilmente lo dejan indiferente.
¿Podías imaginar cuando estabas escribiendo ‘Reiniciar España’ que habría adelanto electoral?
La verdad es que sí, porque la situación de la legislatura era insostenible y estaba deteriorando a todo el bloque de la mayoría, menos a Bildu. Así que, en efecto, era imaginable.
¿En qué cambiarías la obra, si la estuvieras escribiendo en estos momentos?
Solo dos cosas: una, añadiría un capítulo sobre la Hispanidad, que es algo que me preguntan siempre en las presentaciones, y tengo sobre esto una visión más bien heterodoxa; la otra, incidiría más en que esta del reinicio nacional es la Reconquista de nuestro tiempo.
¿Dirías que es el momento de Reiniciar España? Es decir: ¿ahora mucho mejor que antes?, o tal vez: ¿ahora o nunca?
Ahora mejor que antes, porque ahora hay muchísima gente que ha cobrado conciencia del colapso nacional, algo que hasta fecha reciente pocos se atrevían a mirar. Y ahora o nunca, porque hemos llegado hoy a tal estado de deterioro que cuanto más tardemos en rectificarlo, más difícil será.
Pero permíteme que vayamos al principio, porque cometemos muchas veces la torpeza de dar por hecho que quienes están leyendo la entrevista han leído el libro del que se habla. ¿Qué les dirías tú que van a encontrar en él a quienes no hayan oído hablar de él?
Una explicación a fondo de por qué los españoles, y los europeos en general, nos encontramos en una situación de absoluta decadencia en todos los órdenes. Y, por supuesto, ideas para salir de aquí.
¿Qué es lo que más te gustaría que encontraran en sus páginas?
Luz. Ese tipo de reacción que consiste en decir «ahora lo entiendo». Ya sé que es un poco pretencioso, tal vez, pero, al fin y al cabo, para eso se escriben libros como este.
El subtítulo es muy claro: «De la farsa del globalismo a la revuelta de las naciones», pero te voy a pedir que le cuentes o expliques esto a, pongamos, un chico de 15 años.
Que sepas que casi todo lo que pasa a tu alrededor lo decide gente a la que tú no conoces y que ni siquiera vive en tu país: lo que comes, la música que escuchas, la gente de fuera que ha entrado en tu país, donde van a pelear nuestros soldados, el valor del dinero que tienes en tu bolsillo… Y eso está pasando en toda Europa. Eso es el globalismo. Si quieres soltarte esas correas, al menos que te den la opción de ser tú el que decide, ¿no? Eso sería la revuelta nacional.
Y a esas personas de 15 años ¿cómo les contarías que ha terminado una época?
Todas las soluciones que nos ofrecían han terminado creando más problemas que otra cosa: la inmigración, las políticas climáticas, la globalización del consumo, todo eso. Y la novedad es que hoy vemos que no es posible seguir adelante, salvo que queramos despeñarnos. Por eso ha terminado una época.
Planteas al comienzo de la obra «Por qué nuestro mundo ha entrado en colapso», pero si tuvieras que resumirlo en una respuesta, ¿podrías?
Es imposible y este libro se dirige expresamente a explicar todos los «paradigmas de crisis» que se han presentado a la vez. No hay una sola causa. Pero sí podemos ofrecer una respuesta descriptiva: de una crisis se sale; de un colapso, no, hay que apagar y volver a empezar. Reiniciar.
¿Cómo y por qué fracasó el globalismo? ¿Y qué historia crees que se contará dentro de unos años acerca de esto?
Fracasó porque parte de una base falsa: la idea de que a un mundo cada vez más interconectado (globalizado) tienen que corresponderle unas instituciones de gobierno cada vez más universales, porque la humanidad es la misma por todas partes. Pero es que eso no es verdad. Al final cuentan las identidades, las naciones, los intereses concretos y perfectamente legítimos de cada grupo humano. El globalismo ha fracasado porque ya casi nadie quiere ser “global”. Empezaron los chinos, luego los rusos , ahora tampoco quieren los americanos . Hoy solo las élites de Bruselas quieren ser «globales».
Si te digo Agenda 2030…
El catecismo del mundo global. Una recopilación de buenas intenciones para esconder un gigantesco proyecto de poder.
¿Cómo es posible que tanta gente siga sin ser consciente de lo que supuso la pandemia, la desinformación, el terror y el manejo y manipulación al que nos sometieron o lo intentaron? ¿Y te puedes explicar de alguna manera que se actuara como se actuó: ovejitas mansas haciendo todo lo que se dijo que se hiciera?
A nadie le gusta recordar el día que fue esclavo, ¿verdad? Hoy sabemos casi toda la verdad, pero la mayoría de los grandes medios siguen ocultándolo porque hicieron buen negocio con aquello, y lo siguen haciendo con la industria farmacéutica. Todo un ensayo de ingeniería social. Para confirmar que, en las sociedades desarrolladas actuales, la gente está dispuesta a entregar su libertad si la convences de que es por su salud, su seguridad.
¿Qué es, aunque lo explicas bien el el libro, «desconstrucción» aplicado a una civilización?
Coge un mecano, desmonta las piezas, ponle a cada una un nombre y una función distintos y vuelve a montarlo según esa nuevas indicaciones. Eso es desconstruir algo. Es lo que han hecho con nuestra civilización desmontando la función del hombre y la mujer, las identidades culturales tradicionales, los sentimientos de pertenencia nacional, etc.
¿Por dónde ha ido dejando el ser humano que le vayan ganando la batalla?
Por el bienestar. Es lo decía Roberto Calasso al final de la guerra fría: «la disyuntiva que se le ofrece al género humano, la delación o el dinero. ¡Y es mucho más amable el dinero!» Pero eso exigía sacrificios que en su día nos parecían aceptables, y hoy, cuando el dinero empieza a escasear, nos damos cuenta de que nos han engañado y hemos sacrificado las cosas más importantes.
¿Qué crees que ha sido lo más fácil de quitar a mucha gente?
La autonomía individual, la cualidad de persona singular, por utilizar términos de Junger. Hoy tratan de automatizarnos a todos con mecanismos de control (digital, por ejemplo) completamente avasalladores. En nombre de la seguridad, de la comodidad…, de lo que sea.
¿Qué añadirías en el libro de la acampada en Sol y todo lo que ha ocurrido?
Pues es un buen ejemplo que podría añadirse a todo lo que explico acerca del colapso de la izquierda, obligada a inventar permanentemente nuevos enemigos, aunque sean irreales, para mantener levantadas las banderas. Al final la izquierda ha creado un mundo mental donde el relato importa mucho más que la realidad. La izquierda ya no es una ideología, es un género narrativo.
¿La izquierda traicionó al pueblo y el pueblo no se dio cuenta?
Ha tardado, pero claro que se ha dado cuenta. La orientación del voto popular en casi toda Europa ya se dirige de manera preferente a los partidos de carácter soberanista. De hecho, la izquierda tiene que levantar mitos todo el tiempo, la fabulación sobre la guerra civil, por ejemplo, para retener a una base social que se le marcha. Ahora cree haber encontrado en la inmigración un nuevo pueblo al que redimir. Es un disparate.
Abordas también «cuando la derecha traicionó a la nación»…
La otra gran traición, sin duda. Hasta los años 80 o 90, las derechas europeas se asentaban en las identidades nacionales. Cambiaron eso para abrazar el mundo global bajo hegemonía americana y al dictado de las grandes corporaciones transnacionales. Y ahí siguen muchos. En España se nota un poco menos por nuestros problemas específicos de separatismo regional, pero no hay más que ver la deriva ‘taifal’ de ciertos líderes autonómicos del PP para ver que ellos también apuestan por la desconstruccion ‘pacífica’ de la nación histórica española.
¿A quién le regalarías el libro sin dudarlo?
Al rey. Por si en algún momento ha perdido de vista que significa la corona.
¿A algún político le ayudaría?
Sé de seis que lo han leído y les ha hecho pensar. Ese es el camino.
¿Y a quién le enfadaría o molestaría?
A Úrsula von der Leyen.
¿Cuánto trabajo y esfuerzo hay detrás de esta obra?
Todo ensayo de pensamiento es al final el fruto de una vida de lectura y reflexión, y yo tengo ya 63 años, de manera que…
De todas las obras que has escrito, que son muchas, ¿en qué lugar situarías esta?
Es el retorno al ensayo político-filosófico después de muchos años haciendo esencialmente divulgación histórica. Ocupa un lugar particular, como esos momentos en los que uno deja lo que está haciendo y mira alrededor diciendo «tengo algo que decir».
¿Lo mejor que te pueden decir de ella (aparte de que la han leído, claro)?
Que han encontrado aquí respuestas que buscaban.
Y si tuviéramos que decir esta obra es apta para… y no apta para…
Apta para el que quiera entender lo que pasa. No apta para el que prefiera seguir mirando a otro lado.
¿Cómo te gustaría que se levantara España en un futuro?
Alegre, serena, orgullosa de sí misma, consciente de su historia y de su identidad, resuelta a mantener su soberanía.
Y por último, un deseo (realizable, claro)…
Reiniciar España, naturalmente.