Natalia Guerra: «Dedico esta novela a los tímidos, a los discretos, a las personas que la sociedad les apabulla y les desborda»
Es la primera novela que firma con su nombre, pero no es su primera obra. Natalia Guerra ha escrito guiones y novelas para otros, hasta hoy, que firma ‘Guardaré tu última sangre’ (Siruela). En un verdadero ejercicio de honestidad literaria y respeto al arte de la literatura, la escritora engancha al lector desde el que sea probablemente uno de los mejores inicios de novela hasta el último punto. El suspense, perfectamente medido, sostiene el pulso sin fuegos artificiales y mucho talento.
«A los que se esconden» dedicas la novela, “porque la cara oculta de la luna es igual que la que brilla”. Hay una posible doble interpretación, ¿a quiénes se lo dedicas?
A los tímidos, a los inadaptados, a los discretos, a los prudentes, a las personas a las que la sociedad les apabulla y les desborda. En estos tiempos de exposición indecente lo tienen (lo tenemos) realmente jodido.
El arranque de la obra es uno de los más brillantes que he leído, de hecho es una frase que debería estar en todas las habitaciones de los niños y niñas para que no caigan en ello cuando sean adultos: “La fama solo la buscan los tontos o los pobres de espíritu”…
No sabes cómo te lo agradezco, y no te puedes imaginar el tiempo que le he dedicado a las primeras páginas. Descuidar los primeros párrafos de un libro es como saludar a alguien nuevo y no mirar a los ojos o que no haya calor en el primer apretón de manos, eso para mí es una falta de consideración, en este caso hacia el lector. Ya hace tiempo que si en un libro no veo ya el esfuerzo en las primeras páginas, lo dejo sin el menor remordimiento.
Conocedora como eres del mundo del arte actual (y sus entresijos), cuando en tu novela escribes “El único fin del arte es la belleza y para eso hace falta una mínima bondad que tú no tienes”, ¿es verdad que sin esa bondad no es posible llegar a la belleza de verdad? Yo soy una absoluta defensora de la bondad, creo que sin ella no hay posibilidad de autenticidad y por tanto tampoco sería posible ni arte ni literatura que se precie…
Me encanta tu pregunta porque has puesto el dedo en la llaga de un tema que no tengo resuelto. La historia del arte está llena de artistas, que todos conocemos, cuya maldad era tan grande como su talento y que consiguieron obras maravillosas. Por eso utilizo la expresión “mínima” bondad porque quiero creer que hasta esos monstruos tuvieron algún resquicio de nobleza. Pero en este dilema casi siempre acabo pensando como tú.
Es más, ¿por qué la bondad ha caído en tan baja estima? Se valora al caradura, al tramposo…
Creo que porque vivimos en una sociedad enferma y en un sistema que no funciona. Porque la bondad nos hace más felices que el mal, pero es más complicado mantener en vilo un relato con felicidad que con un conflicto. Porque vende más un canalla que un santo y el marketing no tiene moral. Porque es mucho más difícil escribir comedia que drama. Porque nos hemos olvidado de inculcar valores a los niños e incluso, en nosotros mismos, mantener los que no enseñaron.
¿Tú crees que los buenos, los verdaderamente buenos, no en el sentido maniqueísta, pueden caer en la tentación de buscar la fama? Es en tu obra uno de los pilares es el ansia por la fama…
Sí, creo que sí. La búsqueda de la fama tiene más que ver con la inseguridad y la necesidad de valoración que con la maldad y puede haber buenas personas que caigan en esa tentación o tengan esa necesidad. Yo conozco bastantes.
“Esa droga que Víctor probó demasiado pronto…” ¿Que la fama nos pille mayores? O incluso que no nos pille… ¿Mejor el prestigio?
El prestigio no deja de ser una versión descafeinada e intelectual de la fama. El verdadero prestigio es el balance y la valoración que cada uno de nosotros nos hacemos en silencio al acabar el día. Lo demás no cuenta, o no debería contar.
A ti, desde luego, nadie puede acusarte de ansias de fama, has estado escribiendo en la sombra para otros, obras y guiones…
Por comodidad y por timidez sobre todo, pero el que no haya soñado alguna vez con levantar un premio o pisar la alfombra roja, miente. Hasta que un día lo ves de cerca y desde ese momento solo piensas en tu sofá y un buen vino como única compañía.
¿Te gustaría algún día poder decir qué escribiste y no firmaste?
Me encantaría, pero por respeto a gente que ha confiado en mí nunca lo haré.
¿Por qué ahora sí has firmado la obra? ¿Cansada de estar siempre detrás?
Porque tenía necesidad de escribir algo desde la absoluta libertad y en ese caso tienes que asumir y reconocer tu absoluta y total responsabilidad. Ahí no caben excusas.
¿No era una cuestión de protegerte? Porque la exposición para muchos es aterradora…
Lo es, para mí sin ir más lejos, la exposición es aterradora pero solo si es excesiva y atropellada. Pero eso no supone que haya preguntas o temas que esquive o no pueda contestar, salvo que afecten a terceros. Soy muy abierta en todos los sentidos.
¿Cómo surgió esta obra?
De momentos que vas viviendo o conociendo y te interesan o te llaman la atención, y, poco a poco, empiezan a mezclarse en tu cabeza y a interactuar entre ellos como si los personajes tuvieran vida propia; y la historia empieza a crecer y a crecer, y ya no puedes pararlo.
¿Cuánto hay en ella que conoces de primera mano?
Mucho. Hay bastantes frases y conversaciones literales, situaciones y escenarios descritos tal cual fueron, personas absolutamente reales, algunos bastante conocidos e importantes, y por eso y por respeto a la privacidad, todo lo he difuminado para que no se puedan identificar.
¿Querrías que la gente conociera realmente o al menos un poco más el mercado del arte contemporáneo después de leerte? Siempre la ficción permite abordar temas que de otro modo no se puede…
Más que conocerlo más, lo que me gustaría es que la gente se sintiera segura, libre y con criterio propio delante de una obra. Que no tengamos dudas de que las sensaciones que nos producen son la verdad y lo único que cuenta.
¿Es quizá uno de los mundos más desconocidos?
No tanto, hay mucha información al respecto y mucha gente que ha hablado antes que yo de la gran estafa que es la mayoría del arte contemporáneo. Pero es verdad que eso nunca ha tenido mucha difusión y ha terminado teniendo más presencia el discurso y la palabrería oficial.
Como escritora, ¿qué es lo que más te importa que se reciba de tu novela?
Los sentimientos, los deseos prohibidos, las reacciones de los personajes, las pasiones, sus anhelos y sus frustraciones.
La autenticidad y la capacidad de enganche de tu pluma es muy elevada, ¿cuánto trabajo hay detrás?
¡Qué bonito eso! Te lo agradezco de veras. Y sí, hay muchas horas, mucho trabajo, muchas pataletas conmigo misma, mucho desánimo, muchas veces pulsada la tecla de borrar, mucho mirar alrededor fuera y dentro de mí. Y a veces pequeños clics internos, momentos mágicos que te sorprenden para bien y te hacen seguir ilusionada.
¿Qué es lo peor que has visto hacer a alguien por tener fama?
Lo peor, difamar o simplemente hablar mal de un compañero o un colega, utilizar el sexo para medrar, copiar y apropiarse del trabajo de otros, rebajarse a adular a gente que no se lo merece aunque se les odie, boicotear proyectos de otras personas, uf, casi mejor lo dejo aquí…
¿Tú crees que casi cualquier ser humano sería capaz de matar? No olvidemos que tu novela es un thriller…
Quiero creer que no, pero me temo que sí. El ser humano llevado al límite es impredecible.
¿Volverás a ‘esconderte’ para publicar?
No hay nadie que se muestre y que se exponga más que alguien que escribe, porque al final todos escribimos de nosotros mismos en mayor o menor medida.
Si te pregunto le va a gustar a… y no le va a gustar a…, ¿qué me respondes?
Daría lo que fuera por saberlo. A mi me encantaría que le gustara a todo el mundo, pero entiendo que haya gente que se vea representada en mayor o menor medida y les disguste.
Hay gente a la que mejor no gustar, ¿no?
Sin duda, y sobre todo saber esquivarla y que no esté en tu vida, que es lo más difícil.
Y termino: ¿qué no escribirías jamás? ¿Y qué no firmarías nunca aunque lo escribieras por necesidad?
Una sentencia de muerte.