Juan del Val: «Puedo parecer, por mis formas y mi actitud, una persona prepotente, pero no lo soy»
Sin complejos, Juan del Val, afirma haber disfrutado mucho escribiendo las escenas de sexo de su novela ‘Vera, una historia de amor’, que tras ser galardonada con el Premio Planeta levantó tal oleada de opiniones y críticas en todos los medios posibles que bien puede decirse que le han hecho la mejor campaña de publicidad posible. «Mi libro va como un tiro», señala Del Val durante esta entrevista en la que contesta sin temor alguno. Sabedor de que cae mal a alguna gente, conoce también los motivos: «Puedo parecer, por mis formas y mi actitud, una persona prepotente, pero no lo soy».
Habrá muchas mujeres que se habrán identificado con el personaje de esta novela, con Vera… Y que obviamente se lo habrán comentado, ¿no?
Sí, yo creo que hay muchas Veras. Yo creo que hay un momento en todas las personas, pero un poco más en las mujeres, en esa edad que puede ser 40, 45, 50 o 55, donde ya hay un bagaje suficiente como para intentar descubrir realmente quién eres. Y lograr ser quién realmente eres. Vera es una mujer que lleva muchos años con el mismo hombre y ya no solamente la rutina le puede, el aburrimiento empieza a ser claustrofóbico. Entonces intuye que se está perdiendo algo en su vida y decide cortar esa relación. Creo que es algo con lo que se pueden identificar un montón de mujeres.
También hay que ser valiente para dejar a alguien con cierto poder…
Creo que sí, pero la única cosa que no compensa en este mundo es huir de uno mismo. Y creo que al final por muy difícil que sea y entiendo que es algo muy difícil, en la vida compensa intentar hacer lo que quieres hacer.
Sí, pero me ha recordado a mujeres que cuando han roto con personas con bastante poder han pagado un precio altísimo, por eso la pregunta… El peaje a veces es terrible por buscar el lugar…
Evidentemente, no digo que sea fácil. Muchas mujeres me dicen que les ha hecho reflexionar sobre su propia vida; eso es algo bastante común en las firmas.
Eso será de lo mejor que le pueden decir a un escritor, ¿no?
La verdad es que recibo mensajes tan bonitos y ese es uno, otro es que les queda poca novela y que se la están intentado dosificar para que no se les acabe. Otro que le encantaría que hubiera habido segunda parte. También que se la han leído en dos días o en una tarde. Son todas cosas muy bonitas.
Es que se devora, será algo que le dirán mucho…
Es que hay un malentendido respecto a la literatura que se lee fácil, y alguna gente, me parece que muy ignorante, habla de eso como si fuera un demérito. Es una lectura fácil, pero donde se habla de cosas bastante complejas. Es muy fácil, pero nada simple. Hay gente que confunde la facilidad con la simpleza.
La sencillez con la simpleza, la máxima elegancia escribiendo y lo más difícil es ser sencillo…
Hacer un párrafo con 23 subordinadas tampoco es tan difícil. Me parece mucho más difícil hacer una frase directa que te llegue, pero hay gustos para todo. Y hay a gente que le gusta una literatura más enrevesada digamos.
Parece que fuera obligatorio leer su novela… ¿Por qué este linchamiento? Mostrar lo que sucede, no decir que pasa, y segundo que un lector esté pegado a una novela es un mérito… Es que se olvida…
Bueno, pero ten en cuenta que la novela se está vendiendo maravillosamente bien; los lectores son al final lo que me importa. Y la novela va como un tiro, porque está encantando. Otra cosa es lo que se publica.
¿Envidia?
No me gusta decir que la gente me tiene envidia, yo prefiero que eso lo digan los demás. Pero, hombre, un poco, parece bastante evidente…
¿Es de esta obra de la que más orgulloso se siente?
Es que esto no lo sé. En este momento, sí, pero con las novelas pasa una cosa que tiene que ver con las relaciones de amor y odio que se va teniendo con ellas. Ahora mismo te diría que sí, porque estoy en pleno idilio. Luego hay un momento que me distancio mucho y me pongo con la siguiente, y entonces es la siguiente la buena. Yo no sé, creo que Vera me ha salido como yo quería que me saliera. Esto sí que te lo puedo garantizar.
Pues eso es casi lo máximo a lo que se puede aspirar…
Yo te diría que con esta sí. De ‘El paraíso’ diría que es la más literaria. De ‘Candela’, que posiblemente es la más bonita. Y de ‘Vera’, que tiene una mezcla de las dos cosas.
¿Se escribe para la gente?
Para mí sin duda. Es que, si no, no tiene ningún sentido. Otra cosa es que tú escribas solo y la escritura sea un ejercicio profundamente íntimo. Pero no tiene sentido si no lo va a leer nadie después. Otra cosa es que tú perviertas lo que quieres escribir porque eso vaya a gustar más o menos a la gente. La literatura es un ejercicio de honestidad, por lo tanto jamás te puedes traicionar escribiendo algo porque le vaya a gustar más a la gente. Una vez que has escrito lo que tú quieres escribir en ese ejercicio íntimo entonces no tiene sentido si nadie lo va a leer, creo yo. Es un ejercicio de comunicación. En la comunicación, si no hay nadie al otro lado, no tiene sentido.
¿Egocéntrico incluso eso de «yo escribo para mí»?
A mí me parece que eso siempre es mentira y efectivamente es una muestra de ego.
¿Ha leído Vera después de publicarla?
No, no, no, soy incapaz. Me ha pasado con todas y me seguirá pasando. Esto es inviable.
¿Cree que se castiga más el error que la mala fe?
Lo que yo creo es que muchas veces se le da más valor a la persona que opina de algo de manera negativa que a la que opina de manera positiva. Es decir, si yo hablo mal de una novela, hablo mal de un disco o de una exposición parece que sé más que si hablo bien. Y esto es algo muy peligroso, se le suele dar más criterio o mayor criterio a las personas que hablan mal de algo, da igual el qué, de una película de mi novela. Alguien que dice «qué novela tan mala» parece que sabe más que alguien que dice «qué novela tan buena». Y esto tiene que ver muchas veces con los complejos que hay en el mundo de la literatura.
¿Cuántos complejos tenía y ya no tiene?
Bastante ego. Y hay que tener cierta relajación e intentar trascender, que es un poco lo que casi siempre les pasa a los escritores frustrados. Lo que pretenden es trascender. Yo mantengo que cualquier pensamiento o sentimiento ya está escrito desde hace por lo menos tres o cuatro siglos. No vas a llegar a ningún sitio nuevo salvo en una forma original o con honestidad de contar una historia. Pero realmente no hay ningún pensamiento ni ninguna reflexión ni ninguna emoción que no esté ya escrita y descrita por autores de hace tres siglos. Entonces cuando tú pretendes trascender y llegar a algún sitio al que todavía no ha llegado nadie, eso al final te atenaza. Estamos hablando de los complejos en general. Eso te atenaza. Es de la misma manera que todos los planos en la historia del cine ya se han grabado a lo largo de la historia. No hay ningún plano que no esté rodado ya. Pues es lo mismo. Entonces hay gente que se acompleja y yo creo que ese complejo viene dado precisamente por un exceso de ego poco solucionado, que parece una paradoja. Yo no tengo complejo.
¿No?
No, yo no tengo complejo; sé que hago bien lo que hago a nivel literario, tengo ambición literaria, porque quiero escribir cada vez mejor y llegar un poquito más lejos. Pero si yo me siento a escribir una novela queriendo pasar a la historia de la literatura me voy a llenar de complejos y yo sinceramente no los tengo porque no tengo esa expectativa y un ego yo creo tan enfermo.
Cuando era un chaval y estaba en un momento difícil, ¿se podía imaginar que llegaría donde ha llegado?
No, pero ni en el mejor de los sueños. Yo nunca pensé que me podía ir tan bien como me ha ido. No podría imaginar que podría ganarme la vida como escritor. No entraba en mi cabeza ni en el más lejano de mis planteamientos. Todo va surgiendo cuando de manera natural las cosas se van haciendo de manera orgánica. Yo nunca me planteé ahora voy a ser escritor, ahora voy a trabajar en televisión. es más, todo lo contrario: yo sentía que estaba predestinado para otras cosas digamos menos bonitas de las que luego me han pasado.
¿Y para qué pensaba que estaba predestinado?
No, es que no me iba bien, entonces se trataba de salvarme como pudiera de la quema. Simplemente eso, y nunca la realidad que en cambio tengo.
¿Le salvó alguna vez leer?
No, yo creo que no. La lectura me ha aportado cosas y ahora de profesional es un poco tortura porque todo lo que leo lo leo como escritor que no es lo mismo que como lector. Entonces ya tampoco lo disfrutas tanto. Quedaría bien esto de «me ha salvado la literatura», pero no es así. Me ha aportado cosas, y me ha dado cosas. Como las películas. Me han enriquecido, pero salvarme, tampoco.
Y si hubiera tenido más cerca la literatura como de niño ¿habría podido salvarle?
Pues probablemente podría haber sido así. Sí es verdad que si hubiera tenido con 12 años más cercana la literatura podrían haberme mejorado las cosas, pero también me habrían mejorado mucho, si hubiera tenido próximo un psicólogo. Creo que eso habría sido mucho mejor que un libro.
¿Lo que más le ha costado de Vera, y con lo que más ha disfrutado escribiéndola?
Escribo con mucha emoción mientras escribo. Entonces ha habido momentos duros. H habido momentos donde emocionalmente ha sido intenso y también me he reído y me lo he pasado muy bien con algún personaje sevillano o con las escenas de sexo, ahí me divierto, me lo paso bien.
¿Le molesta que salga siempre el nombre de su mujer, Nuria Roca, cuando hablan de usted?
A mí me encanta. Es mi mujer, y he sido durante muchos años el marido de Nuria Roca y no tengo ningún tipo de complejo con esas cosas. Me parece maravilloso. Durante más de 20 años he sido un personaje al que no le conocía nadie salvo por ser su marido. He estado siempre a su sombra y trabajando para ella. Y siendo ella la que tenía brillo; así que imagínate, como para no estar acostumbrado. Ahora últimamente cuando le hacen las entrevistas a ella le hablan de mí.
¿Qué cree que la gente cree de usted y es totalmente falso?
Hay a mucha gente a la que yo le caigo mal, pero a muchísima más que le caigo bien. Lo que pueden pensar a los que les caigo mal, que es una parte, que no es la gente sino la gente a la que le caigo mal, pues parece por mi actitud o mis formas que yo soy una persona prepotente y estoy muy lejos de ser una persona prepotente según me dice la gente que me conoce y me quiere. Yo no soy una persona prepotente. Es verdad que tengo formas que en algún momento pueden ser un poco vehementes y, según me dicen, puede parecer que transmito mucha seguridad, y eso puede hacer que parezca una persona prepotente, pero no lo soy.