
El ciclo ‘Noches del Botánico’ alcanza su décima edición como referente estival y sin necesidad de reinventarse
Hay noches en Madrid que llegan con esa sensación de que algo agradable está a punto de ocurrir. Esas son las veladas de las Noches del Botánico, con un enfoque que las diferencia de un festival de música al uso: el del ciclo de conciertos íntimos y cercanos en un escenario tan mágico con el Botánico.
Este año, que celebra diez años de trayectoria, se extenderá del 3 de junio al 31 de julio. Una década no es cifra menor en el circuito de festivales españoles, y menos aún manteniendo una personalidad tan definida: un solo concierto por noche, aforo contenido y un entorno que obliga a escuchar de otra manera. Aquí no hay carreras entre escenarios ni decisiones obligadas entre qué artista escuchar porque coindicen en horas. Aquí cada velada tiene su propio y único protagonista.
La inauguración, el 3 de junio, mira hacia la memoria con un homenaje a Omega, el disco en el que flamenco y rock se unían a través de Enrique Morente y Lagartija Nick. Es una manera simbólica de abrir el aniversario: recordando que el riesgo, la mezcla, la unión y la fusión son parte de este ciclo.
En los primeros días de junio, la energía contemporánea tomará el relevo. La por derecho reconocida y más que aplaudida por los oídos más finos Rigoberta Bandini ofrecerá tres conciertos consecutivos (4, 5 y 6 de junio). El 9 de junio será el turno de Ethel Cain, voz que convierte el directo en un bello ejercicio de intimidad compartida.
A mediados de mes, del 15 al 17 de junio, Love of Lesbian encadenará tres noches que prometen coros multitudinarios. Y el 30 de junio llegará uno de los momentos más esperados: la actuación de Van Morrison, cuya música —entre el soul y el folk— parece hecha para sonar cuando cae la noche.
Julio seguirá trazando un universo sonoro amplio y generoso. El 2 de julio, Jeff Goldblum se subirá al escenario con su banda para rendir homenaje al jazz clásico; los días 6 y 7, Danny Elfman llevará al jardín su mundo entre lo cinematográfico y lo alternativo; y el 10 de julio, Jean-Michel Jarre.
El 22 de julio, ya casi cerrando estos encuentros, actuará John Legend, y el 24 lo hará María Becerra, uno de los nombres más potentes del pop latino actual.
El cierre, el 30 de julio, será para una leyenda del pop, Tom Jones, en una despedida con todo el aroma a celebración intergeneracional.
Lo que distingue al ‘Botánico’ no es solo su cuidado y muy especial cartel, sino la sensación de pausa que reina en él y de la que resulta sencillo contagiarse. Como si todos los que acudieran hubieran firmado un acuerdo de cerrar toda puerta a la prisa y abrirla a la conversación tranquila mientras oscurece y llega la música. Y entonces, con los primeros acordes, parece que el jardín entero está escuchando también, como parte del público. Y este es su gran éxito, el motivo por el que diez años después el festival no necesita reinventarse ni recurrir a fuegos artificiales.