Ayuntamiento leganes
Ayuntamiento leganes

Reza la tradición, aunque rara vez se cumpla de un tiempo a esta parte, que después de cada proceso electoral el bando perdedor -llamémosle oposición- debería conceder un período de tregua al vencedor en las urnas -ya sea una sola formación o en comandita con aliados- para que pueda emprender su tarea de gobernar sin los rigores que suelen marcar los comicios previos a cada investidura. Y ese lapso de aparente armisticio suele circunscribirse a los 100 primeros días de mandato, un plazo más que razonable para que la legislatura eche a andar sin excesivos obstáculos y para que todo el mundo recupere el resuello tras la contienda previa.

Puestos a buscar las razones de este adormilamiento, todo lleva a pensar que algunos siguen en estado de shock tras el batacazo recibido en las urnas

Ocurre, sin embargo, que en Leganés los políticos se pasan la lógica por el forro de sus caprichos y ese centenar de días de gracia la oposición los ha aprovechado para echarse una siesta de padre y muy señor mío. Si echásemos mano del siempre socorrido símil futbolístico, diríase que la oposición pepinera sigue de pretemporada por mucho que la competición oficial haya desgranado ya varias jornadas, Todo el mundo anda dormido en los laureles y nadie parece capaz de sacar de su letargo a todos esos servidores públicos que deberían defender los intereses de la ciudad por encima de cualquier otra cosa pero que llevan demasiado tiempo metidos en un inmenso frasco de cloroformo que les mantiene anestesiados desde tiempo inmemorial.

Puestos a escudriñar las razones de semejante adormilamiento y falta de bríos para trabajar por Leganés, todo nos lleva a pensar que algunos siguen en estado de shock tras el batacazo recibido en las urnas. Hubo quien se pasó meses anunciado que ya tenía elegido hasta el color del sillón de su despacho de alcalde (seguramente verde) y al final se quedó a nueve concejales de Llorente. Lógico que no levante cabeza. Lo raro es que no presentase su dimisión el día que se conocieron los resultados.

Pero tampoco en el equipo de Gobierno están para colgarse medallitas; los problemas en la ciudad siguen llamando a la puerta del alcalde

Pero no nos llevemos a engaño, que tampoco en el equipo de Gobierno están para colgarse medallitas. Por muy debilitados que estén sus opositores -que lo están-, la realidad indica que el municipio tiene un inmenso margen de mejora y los problemas siguen llamando a las puertas del Ayuntamiento. El paro sigue creciendo en Leganés más que en otros municipios aledaños; hay empleados municipales que no cobran en tiempo y forma; la limpieza sigue haciendo aguas…y por si faltaba algo se contrata un grupo para actuar en las Fiestas de San Nicasio cuyo cantante fue condenado en su día por enaltecimiento del terrorismo. Ya son ganas de meterse en líos y sembrar discordia cuando, si algo sobra en este país, es gente con talento para actuar y que no falte al respeto a las víctimas de semejante lacra.

Y si descolocados andan los políticos de la ciudad, otro tanto le ocurre al Club Deportivo Leganés, que después de siete jornadas sigue sin conocer la victoria y su situación empieza a ser verdaderamente comprometida. Todavía es muy pronto y hay tiempo de sobra para la reacción. También hay mimbres suficientes en el plantel, pero lo más importante cuando vienen mal dadas es que equipo y afición hagan ‘piña’ en estos tiempos de dificultades.