Metro

Metro de Madrid invertirá un total de 140 millones de euros para la eliminación del amianto en toda la red, tanto en el material móvil, como en estaciones y otras instalaciones, con un calendario que establece la retirada de forma completa a finales de 2025. Así está previsto en el plan de inversiones que ha presentado este jueves la dirección de Metro de Madrid a los sindicatos en la comisión constituida la semana pasada con ellos para llevar a cabo de forma inmediata la eliminación de amianto en el suburbano.

Desglosados los 140 millones de euros, la eliminación del amianto de los trenes contará con una inversión de 5 millones de euros. Paralelamente a la retirada en trenes, Metro llevará a cabo las acciones necesarias para eliminar el amianto en los elementos aislantes de 21 subestaciones eléctricas, para lo que invertirá 1 millón de euros en 2018 y 2019.

También desde este mismo año y hasta 2021, se retirará el amianto en 20 estaciones, para lo que invertirá 64 millones de euros. Así, en 2021 Metro habrá acabado con el amianto en todos los trenes y en casi el 40% de las estaciones donde lo tiene detectado (53). En total, Metro habrá ejecutado el 53% del plan en 2021.

Una vez finalizado el Plan de Modernización de estaciones, se llevará a cabo la retirada de este material en otras ocho donde está detectado, para lo que será necesaria una inversión de 27 millones de euros. Un trabajo que se iniciará en 2022 y finalizará en 2024. Se llevará a cabo otra inversión adicional de 31 millones más que acabará definitivamente con el amianto que quede en la red y que supone la retirada del mismo en 25 estaciones más, desde 2023 hasta 2025.

“NO HAY RIESGO PARA LA SALUD”

Desde Metro de Madrid han expuesto que “hay total garantía de que no hay ningún riesgo para la salud por la presencia del amianto ni para los 2,3 millones viajeros que utilizan Metro de Madrid al día ni para los trabajadores que llevan a cabo las tareas de mantenimiento, ni para los conductores que no están en contacto en ningún caso con piezas que contengan amianto”.

Así sostienen que “la presencia de amianto por sí misma no supone ningún riesgo ni para los usuarios ni para los trabajadores porque no supone exposición a fibras, ya que estas solo pueden llegar a producirse en caso de manipulación del material”.