De Arroyomolinos a Los Ángeles 2028: el desafío paralímpico de Emilio Agüera

La de Emilio Agüera es una historia de esas que remueve conciencias y toca la fibra sensible del corazón más atrincherado. Por su proverbial capacidad de superación ante las adversidades que el destino le ha ido proponiendo y por la entereza que destila al encarar desafíos como el que tiene ahora en mente. Nada menos que clasificarse para los Juegos Paralímpicos de Los Ángeles 2028 en paratriatlón, un descomunal reto del que ha hablado largo y tendido durante su visita a Al Cabo de la Calle, además de repasar una historia de perseverancia y resiliencia que bien podría figurar en cualquier manual de coaching.

Afincado en Arroyomolinos desde muy joven, casado y padre de dos hijos, Emilio (45 años) trabajaba como soporte de traumatología en quirófano y en los ratos libres quemaba energías con el triatlón, algo más que un hobby para él. La enfermedad, sin embargo, empezó a cruzarse en su camino de manera inmisericorde.

Primero fue una espondilitis anquilosante, patología inflamatoria crónica que afecta principalmente a la columna vertebral y las articulaciones y que le obligó a

Emilio, durante una competición

readaptar su rutina cotidiana, aunque gracias al respaldo de los médicos y de su familia pudo seguir adelante con su trabajo y el deporte. En otras condiciones, pero pudo.

Sin embargo, su progresivo empeoramiento se acabó traduciendo hace cinco años en una enfermedad neurológica rara de probable origen genético, que en su caso le produce una paraparesia flácida arrefléctica, caracterizada por una afectación muy importante de la función motora de las piernas, aunque conserva la sensibilidad, además de otros síntomas neurológicos como la hipersensibilidad al calor o el dolor neuropático. Un demoledor diagnóstico que le obligó a resetearse de nuevo y emprender una nueva vida.

“Es ahí cuando empiezas a plantearte cosas porque ya no puedes hacer todo aquello que te gustaba. Ya ni quirófano ni nada, hay incapacidad absoluta, te dan una pensión y te tienes que replantear todo. Empiezas a querer hacer cosas y no puedes, y ahí nace un dicho que tengo que es “adaptarse es poder”, Yo tacho el querer porque por mucho que quiera hay cosas que no puedo. Ya no podía correr, no podía montar en bici y no podía nadar porque se me anclan las piernas”.

Acostumbrado a nadar contra corriente, tampoco esta vez iba a resignarse. “Te toca tirar de adaptación. Empecé a estudiar Psicología a distancia, algo fácil para mí y que me venía bien incluso a nivel personal. Tuve que adaptarme al handbike (bicicleta de mano), a la silla de carrera y al neopreno en la natación, que al menos me daba flotabilidad. Eso fue hace cinco años”, recuerda como si fuera ayer, “y la realidad me puso muy pronto en mi sitio porque me costaba horrores mover la bici, así que tuve que ir cogiendo fuerza con el rodillo y empecé a salir poco a poco a la carretera. La primera vez tuvieron que salir mis hijos a recogerme porque era imposible. La silla fue un poquito más fácil, pero la natación también me costó un montón”, reconoce.

«Yo tacho el ‘querer es poder’ porque por más que quiera hay cosas que no puedo hacer; mi lema es ‘adaptarse es poder'»

En esa tesitura, no oculta que “al principio entrenaba por entrenar. No tenía objetivos”, pero pasó un tiempo “y junto a mi entrenador” -Víctor Sánchez, figura imprescindible en su trayectoria deportiva- “decidimos ir a un Campeonato de España en 2022 en categoría PTWC 1, que es la de mayor discapacidad. No quedamos bien”, rememora, “pero disfrutamos un montón”, afirma antes de especificar que el paratriatlón incluye “750 metros de natación, 20 kms en handbike y 5 kms de carrera en silla. Aquello fue un premio y el año siguiente me fichó un equipo, Santiago Inforhouse, y fue una maravilla”.

La progresión siguió su curso. “Empezamos a ir a otros torneos y empezaron a llegar resultados. Quedamos subcampeones de España de Duatlón y Triatlón en 2023. Y en 2024 acudí a una prueba de la Copa del Mundo en Vigo y a otra en Alhandra (Portugal) con un cuarto puesto en ambas. Otra experiencia magnífica”, lo que les llevó a “subir aún más el listón de la ambición. Fuimos mejorando en material, que por cierto es carísimo, y conseguimos ganar varios Nacionales de Duatlón, mientras que en los de Triatlón he sido segundo cuatro veces”.

Y fue entonces cuando se plantearon abiertamente la posibilidad de acudir a Los Ángeles. “Jamás nos habíamos planteado el tema de intentar luchar por unos Juegos Paralímpicos”, confiesa, “pero ahora se da una oportunidad no solo por la mejoría en los resultados sino también por las fechas. Nunca antes me lo había planteado porque se trata de enfermedades degenerativas y no sabes hasta cuándo vas a poder competir en condiciones. A veces tienes parones porque te encuentras peor o te ingresan. Lo de los Juegos lo veíamos muy lejos porque nuestras metas siempre han sido a corto plazo, pero hemos pensado que con los resultados conseguidos estamos en el puesto 19 del ranking y se asignan 9 plazas en cada categoría, además de seis invitaciones a repartir entre las diferentes categorías”, lo que abre una ventana de oportunidad

El objetivo no se presenta sencillo, aunque sí lo consideran factible, “ya que ahora todos empezamos de cero, pero con el ranking previo. Puntúan los tres mejores resultados conseguidos en las pruebas de Copa del Mundo que se celebren entre 2027 y principios de 2028”, explica antes de desvelar que “ya tenemos miradas varias competiciones europeas, en Alemania, Francia, etc. Posibilidades hemos visto que tenemos”, insiste, “se puede conseguir. No es fácil porque se tiene que dar todo, pero logrando una puntuación adecuada podemos estar bien colocados de cara al Mundial y el Europeo, que son los que dan más puntos”, detalla.

Al margen del apartado deportivo, el otro gran escollo al que tendrá que hacer frente es el económico. “Lo sufragamos todo personalmente, con la ayuda total de mi familia. Mi pensión, por ejemplo, va destinada únicamente para que yo pueda hacer deporte. Afortunadamente puedo hacerlo porque mi mujer”, destaca expresamente, “puede solventar los gastos de casa y me apoya en todo. Estamos buscando patrocinadores para financiar esas Copas del Mundo a las que quiero acudir”, explica, “pero sé que si no lo conseguimos mi mujer va a hacer todo y más para que no me quede con las ganas de intentarlo. Lo intentaremos todo, pero lo económico es la mayor traba”.

«Lo económico es la mayor traba: lo sufragamos todo personalmente y mi pensión va destinada exclusivamente para que yo pueda hacer deporte»

Además de su mujer y sus hijos, Víctor Sánchez es el otro eje fundamental a la hora de encarar esta aventura al ejercer no solo de entrenador, sino también de handler. “En nuestro caso, el handler ayuda en las transiciones. Los voluntarios te sacan del agua y luego Víctor es el que me quita el neopreno, me cambia a la handbike y me pone las cinchas. Y a la vuelta me cambia a la silla. Todo se entrena. Todo se lleva a la competición y puede salir bien o mal, pero Víctor es un seguro”, remarca.

La preparación de un reto como el de clasificarse para unos Juegos Paralímpicos requiere de una metódica preparación. El problema es que en su caso no puede ser tan intensa como la de otros deportistas. “Dedico menos tiempo a entrenar que otros paratriatletas porque ahí entra la parte inflamatoria de la espondilitis y recuperarme me cuesta mucho más que a otros. Para mí es muy complicado doblar entrenamientos. A la semana hago dos días de handbike, dos días de silla, dos días de natación, y uno de fuerza, que coincide con un día de agua. Solo tengo un día libre, que es el sábado. Prefiero hacer entrenamiento efectivo a cargar demasiado y lesionarme”, subraya.

Por la naturaleza de sus enfermedades, el dolor es su punto débil, esa ‘criptonita’ que le pone a prueba cada día para seguir adelante. “Cada uno tenemos nuestra historia. En la silla tengo que ir erguido y pierdo aerodinámica porque me muero de dolor si llevo las piernas dentro”, asume sin dejar de mencionar que “hay muchas cosas que no puedo hacer porque tengo artrosis en la parte baja de la columna y en las cervicales. Es verdad que por el día estoy tan acostumbrado a entrenar con dolor que lo voy sobrellevando, pero por la noche me cuesta mucho dormir. Es muy complicado vivir con tanto dolor”, reitera.

Sin embargo, si hay algo capaz de aliviar sus momentos de flaqueza es el deporte, “que en mi caso es esencial para todo. Me hace feliz ir cada día a entrenar. Si se acaban las competiciones, se acaban, pero yo disfruto con el entrenamiento y los días que no puedo hacer algo estoy de mal humor”, comenta antes de repetir que “lo disfruto muchísimo. Ejercicio tengo que hacer porque si no cada vez le prestas más atención al dolor. El ruido lo genero haciendo deporte y me hace feliz. El deporte me da vida”, apostilla.

PROXIMO RETO: CAMPEONATO DEL MUNDO DE DUATLON EN ABU DHABI

El objetivo más inmediato de Emilio Agüera tendrá lugar este 15 de noviembre en Abu Dhabi, donde participará en el Campeonato del Mundo de Duatlón con el reto de revalidar el título de su categoría. “Vamos completamente fuera de calendario porque yo ya habría terminado la temporada, pero llegamos muy bien. Tuve un pequeño parón hace unas semanas por problemas en el hombro, pero no se ha perdido el trabajo que hemos hecho y yo creo que vamos contentos. Es un viaje largo y vamos a ir un día antes de lo que corresponde para poder descansar al menos la noche previa a la competición. Esto es otro nivel y queremos ver cómo funciona todo. El objetivo es revalidar el título que ganamos en Pontevedra”.

«LO MEJOR DE TODO ES CUANDO LOS CRÍOS TE RECONOCEN POR LA CALLE»

Aunque nació en Móstoles, Emilio se considera un arroyomolinense más después de tantos años afincado en el municipio. Y aunque no se trate de una figura conocida mediáticamente hablando, le sorprende que “la gente me sigue más de lo que yo creía. Hay gente que no conozco que me anima cuando voy entrenando y sigue tu trayectoria. Además, en el pueblo me facilitan mucho las cosas. Desde la Concejalía de Deportes hasta el club de atletismo me echan una mano a la hora de entrenar y también con el uso de las instalaciones”.

Pero quizá lo que más le haya llamado la atención “es el tema de los colegios, sobre todo los críos, cuando te reconocen por la calle o no paran de animarte cuando coincido con los que están haciendo los campus de verano. He ido a dar charlas a varios centros educativos y es increíble lo que me apoyan y lo pendientes que están de mí. Quizá es lo más bonito de todo. No hace mucho vino un niño a casa porque quería hacer un trabajo sobre mí en el cole y es de esas cosas que te gratifican”, recuerda.

UN GRAVE ACCIDENTE A 45KM/H LE DESTROZÓ LA CARA Y CASI LE RETIRA

Un gravísimo accidente en agosto del año pasado le causó daños muy importantes a nivel físico y estuvo a punto de truncar su trayectoria deportiva. Estaba bajando una rampa e iría a 40 ó 45 km/h cuando la silla se partió por la mitad y yo volé literalmente por los aires. Di con la cara contra el asfalto y se me quedó completamente destrozada, los dientes muy mal, me quedé sin cartílago en la nariz, me luxé el hombro… Fue horrible”, recuerda antes de explicar que “por suerte llegó enseguida la policía porque estaba corriendo por allí un agente, llamaron a mi mujer y mi hijo pequeño, que había estudiado Técnico en Emergencias, fue el primero en atenderme. Aquello era un cuadro porque caí a cinco metros de la silla en medio de un charco de sangre gigante y me tuvieron que evacuar en ambulancia. Tengo un montón de cicatrices, no podía comer y la recuperación fue muy complicada, un parón muy grande”.

“Ahí sí que me pensé seriamente que no podría seguir y se lo dije tanto a mi entrenador como al club”, confiesa sin obviar que incluso “les dije que no procedía que me hicieran licencia, que no contaran conmigo, pero el director deportivo me dijo que iba a sacar la licencia y que iba a seguir con ellos, que me iban a esperar, que contaban conmigo, y esos ánimos me ayudaron un montón. Es cierto que costó muchísimo coger el ritmo y encima tardaron cuatro meses en hacerme una silla nueva, Pero cuando veía que iba a acercándome a los tiempos que tenía antes fue un subidón. No sé si estas cosas te hacen más fuerte, pero sirven para sentir el apoyo de la familia y de mi equipo. Eso seguro”, apostilla con agradecimiento.

Fue sin duda su trance más amargo, pero también hay recuerdos tremendamente gratificantes. “Por resultados, el Campeonato del Mundo de Pontevedra, pero la experiencia más bonita fue un Campeonato Gallego de Duatlón en Santiago. El único paratleta era yo y me dejaron participar pese a que había unas cuestas importantes. Me dieron algunas facilidades y reconozco que me costó la vida, pero recibí un apoyo increíble de todo el club y de la gente de Santiago. Fue tremendamente emocionante”.

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