La pandemia del coronavirus quedará indisolublemente asociada a los miles de vidas que ha segado de manera inmisericorde, a ese manto de devastación humana y económica que se ha extendido por los cuatro puntos cardinales de nuestro país en una de las peores catástrofes que se recuerda y cuyos efectos reales todavía son inimaginables.

Pero incluso en medio de un panorama tan crítico y descorazonador es capaz de abrirse alguna rendija que deja entrever esperanza. Vida, en definitiva. Vamos a darles cuenta de tres casos tremendamente elocuentes.

Los tres son de la zona sur de Madrid y están ligados de alguna manera al deporte. Y los tres son tan estremecedores por las excepcionales circunstancias en las que se han producido como vivificantes por su jubiloso desenlace.

Hablamos de tres nacimientos en época de confinamiento. Tres historias de luz en tiempos de tinieblas que ilustran a la perfección esa proverbial capacidad del ser humano para pervivir en los escenarios más inhóspitos.

ANA GARCÍA DEL AMO
Nacida el 22 de marzo
Hija de Álvaro, entrenador del
Atlético de Pinto, y de Cristina

Ana García del Amo fue la primera de los tres en nacer. Lo hizo el 22 de marzo. Es hija de Álvaro, entrenador del Atlético de Pinto, y Cristina. Su caso quizá haya sido el menos traumático, pero aun así el hecho de que los progenitores fueran primerizos en estas lides y lo excepcional de la situación convirtieron su nacimiento en un acontecimiento especialmente señalado.

“Mi mujer salía de cuentas el día 26 de marzo, pero a las 12 y pico de la noche del 22”, relata Álvaro, “se puso con contracciones y como no podíamos ir directamente al hospital” -en su caso el Hospital Quirón de Pozuelo- “a consecuencia de la pandemia tuvimos que llamar antes para ver qué hacíamos. Por el nivel de las contracciones nos comentaron que seguramente estuviera de parto. Y así era. Fuimos de inmediato. Estuvo de parto desde las dos de la madrugada hasta las ocho de la mañana y fue todo bien, de manera natural y sin problemas. Salió todo perfecto”, remarca.

De cualquier manera, tampoco oculta que “teníamos cierta preocupación desde que se desató la pandemia por tener que acudir a un hospital. Acababa de empezar lo peor de la crisis y no se sabía bien cómo estaba todo. No había miedo, pero si inquietud”, confiesa antes de precisar que “por suerte entramos al hospital por una zona habilitada para maternidad y no coincidimos con gente afectada de coronavirus. Estuvimos aislados y después de una sola noche nos mandaron para casa”.

“Al final, en un momento muy malo hemos tenido la luz de que ha venido al mundo nuestra primera hija y lo mejor es que no ha tenido ningún problema”

En su caso, “lo peor es que no pudimos contar con la familia. No pudo venir nadie y de hecho no han podido ver a la niña hasta que cumplió casi dos meses. Para ser padres primerizos ha sido todo bastante más complicado de lo previsto. Nos ha costado mucho al principio”, admite.

Pero lo verdaderamente importante es que “al final, en un momento muy malo hemos tenido la luz de que ha venido al mundo nuestra primera hija y lo mejor es que no ha tenido ningún problema ni se ha puesto mala. Ha ido todo muy bien desde que ha nacido y ahora, además, ya estamos bastante más tranquilos porque también la puede ver la familia, que era algo fundamental para nosotros”, apostilla.

NAHIA RAMOS POLONIO
Nacida el 28 de marzo
Hija de Jacinto, presidente del
Club Baloncesto Leganés, y de Clara

Nahia Ramos Polonio vino al mundo el 28 de marzo. Su padre es Jacinto, presidente del Baloncesto Leganés y su madre Clara, ex jugadora del club leganense. Y difícilmente podría encontrarse una historia que reflejase con mayor fidelidad la capacidad de supervivencia del ser humano que el nacimiento de Nahia porque su alumbramiento estuvo tan cargado de dramatismo que visto con perspectiva adquiere ribetes casi milagrosos.

“La situación era muy especial ya de partida”, revela Jacinto, “porque teníamos programado que naciera en el Hospital Severo Ochoa, pero como el embarazo era de alto riesgo y la situación estaba como estaba en Leganés, en la semana 38 de embarazo logramos conseguir de casualidad otro hospital para que diera a luz, concretamente el Hospital Nuevo Belén. De hecho nos citaron con cesárea programada para el lunes día 30”, relata.

Sin embargo, todo se torció el sábado 28 y el pánico cundió como un reguero de pólvora. “La madre empezó con una hemorragia intensísima”, recuerda el máximo dirigente del club leganense con la voz todavía emocionada, “y salimos de casa casi en pelotas. Fuimos directos al Severo Ochoa porque está apenas a cinco minutos de casa. La niña apenas tenía latidos. Entramos por Urgencias y aquello estaba lleno de coches fúnebres. Fue dantesco. La metieron rápidamente en quirófano y no recuerdo una situación más dramática porque al final lograron salvar la vida de la madre y la hija por minutos. Si llegamos a tardar un poco más podían haber fallecido las dos”.ç

“Si no llegamos a tomar la decisión de ir al Severo Ochoa no estarían aquí ni la madre ni la niña. La parte de suerte que nos correspondía en esta vida ya la hemos superado”

Como era de prever, “la recuperación de la mamá fue muy difícil. Ha sido todo muy traumático porque tampoco podíamos contar con la familia, pero por suerte la mamá es deportista y ya está muy recuperada, al igual que la niña, que también está perfecta”, por lo que “al final todo esto bien ha merecido la pena. La parte de suerte que nos correspondía en esta vida ya la hemos superado”.

Y es que “la suerte de vivir a cinco minutos del hospital y de tomar la decisión de ir fue la elección de nuestras vidas. Si no llegamos a ir al Severo Ochoa no estarían aquí ni la niña ni la mamá”, sostiene Jacinto, que dice estar “tremendamente agradecido al personal del hospital por el comportamiento que tuvieron dada la situación de extrema gravedad que había en esos momentos. Salía fuera y veía al ejército y los coches fúnebres. No es la visualización que uno espera después de un nacimiento”, rememora Jacinto, “pero cuando pasas algo así sales reforzado para toda la vida”.

IAN CATALINA SANDOVAL
Nacido el 29 de marzo
Hijo de Alfonso, presidente de la
AD Alcorcón FSF, y de Zaida

Ian Catalina Sandoval nació el 29 de marzo. Es hijo de Alfonso y Zaida. Su padre es el máximo responsable de la AD Alcorcón FSF, cuyo primer equipo milita en la máxima categoría del fútbol sala femenino, y poco podía imaginar lo que se le venía encima en su estreno de paternidad.

“Fue el fin de semana del caos absoluto en Madrid, concretamente el día de los cerca de mil muertos, cuando más gente falleció en España”, relata Alfonso, “y los hospitales estaban colapsados. La Clínica San José, en Madrid se dejó en exclusiva para nacimientos y nos derivaron allí”, ya que el alumbramiento estaba previsto inicialmente en Alcorcón, donde residen.

Para llegar a la clínica “tuvimos que pasar hasta tres controles de policía, aunque al ver el estado de mi mujer no nos pusieron ninguna traba”. Lo malo vino después “porque el parto fue muy complicado. Tuvieron que utilizar forceps y fueron casi once horas de sufrimiento. Lo pasé fatal”, sobre todo porque era padre primerizo, y estaba completamente solo “ya que no podía acompañarnos la familia”. De hecho, apunta que “mis padres, por ejemplo, no pudieron ver al niño hasta pasado cerca de un mes y a través de la ventanilla del coche”.

Pero la odisea no acabó con el parto. “Al día siguiente nos mandaron para casa y me vine con un papel amarillo y un niño sin registrar. La gente sale del hospital con el niño registrado, pero yo no. Y tardé casi 15 días en conseguirlo porque en el registro civil no contestaba nadie y al final tuve que presentarme en el juzgado”.

“Al día siguiente de dar a la luz mi mujer nos mandaron para casa y me vine con un papel amarillo y un niño sin registrar. Tardé casi 15 días en poder hacerlo”

Y aún les quedaba sortear “otro ‘problemón’ para poder tramitar la percepción de maternidad y paternidad. Estuvimos casi tres semanas sin poder arreglar los papeles y nadie nos decía nada” ya que “las administraciones públicas eran un auténtico caos”. De hecho, “el niño todavía no está empadronado porque no ha estado abierto el Ayuntamiento”, subraya.

Pese a todo, “estamos muy contentos porque Ian está bien y ahora ya podemos salir a la calle con él”, aunque “habría sido todo mucho más bonito si hubiera nacido en otro momento. Para los abuelos ha sido especialmente duro, ya que en ambos casos era el primer nieto y me hubiera gustado elegir otro momento para que viniese al mundo, pero Ian siempre podrá decir que ha nacido en una de las situaciones más complicadas de la historia. Ha sido de película y será difícil que volvamos a vivir algo así”, aventura.