Griñón no es ajena al problema de la ‘okupación’. Este fin de semana, una vecina de la localidad evidenciaba el conflicto tras denunciar públicamente que una familia que ‘okupa’ un inmueble del Paseo del Carraperal, estaba “convirtiendo en un estercolero” el arroyo que atraviesa el municipio.

En conversación con Al Cabo de la Calle relata que “hasta ahora no hemos tenido ningún problema, puesto que al vivir en un chalet todos hacemos ruido de música y poco mas”. Pero la cosa ha cambiado. “La sorpresa ha sido desde la nevada hasta hoy, que han empezado a sacar escombros y muebles al arroyo”. Vertidos ilegales que no solo ensucian la imagen de Griñón sino que suponen un atentado contra el medio ambiente municipal.

El Ayuntamiento conoce de este asunto, pues han sido varios los vecinos que han remitido un escrito denunciando la situación de este inmueble. De hecho esta vecina ha adelantado que remitirá una nueva carta de protesta al Consistorio, relatando esta situación.

El propio alcalde, José María Porras, en conversación con Al Cabo de la Calle, ha reconocido que se han mantenido reuniones con esta familia “para explicarles las normas básicas de convivencia”, que ahora se ven truncadas con estos vertidos.

Porras recuerda que el Ayuntamiento de Griñón cuenta con un protocolo de actuación contra las ‘okupaciones’, pero pasadas 48 horas, el Consistorio no tiene los instrumentos legales con los que poder evitar situaciones de este tipo.

Vecinos del Paseo El Carraperal denuncian que una familia de ‘okupas’ esta tirando vertidos al arroyo. El Ayuntamiento sabe del problema, pero confiesa que está “atado de pies y manos” por temas competenciales

Así el alcalde apunta que “es el propietario quien debe denunciar” este hecho ante la justicia. Extremo que ha confirmado a este periódico. “Nos consta que existe una denuncia por parte de los propietarios y que el desalojo de la vivienda está previsto para junio de este año”.

“ATADOS DE PIES Y MANOS”

No obstante, el primer edil de Griñón ha confesado que las administraciones municipales y los alcaldes “estamos atados de pies y manos” en cuanto a las ‘okupaciones’ y al vertido de escombros en espacios que no son de competencia local, como sucede con el arroyo.

Respecto a esta cuestión medioambiental, que ha sido la que ha desatado la queja pública de los vecinos, Porras señala que corresponde a la Confederación Hidrográfica del Tajo proceder a la retirada de las basuras. De hecho adelanta que el Ayuntamiento ya se ha puesto en contacto con este órgano para trabajar en este sentido. Sin embargo confiesa que “el trato con la Confederación es muy complicado”.

Y ello porque las respuestas a las peticiones de los ayuntamientos son siempre “tarde” o de “malas formas”. En este punto, el alcalde de Griñón explica que si dependiera del Ayuntamiento, “la zona ya estaba limpia”, pero no tienen la competencia. “Si limpiamos nosotros, nos exponemos a una multa que al final pagamos todos los vecinos. De modo que o nos dan la autorización para limpiar o la sanción de 6.000 euros para arriba no nos la quita nadie”.

Y en cuanto a los ‘okupas’, Porras dice “sentir” y “entender” las quejas de los vecinos, pero insiste en que la ley ampara este tipo de acciones. “Los problemas nos los comemos los alcaldes. Es muy fácil legislar cuando esto no pasa cerca de tu casa, pero hasta que no lo tienes enfrente no sabes cómo es”, añade, insistiendo en que apoya las ayudas sociales o la construcción de vivienda pública para evitar estas situaciones, “pero estoy radicalmente en contra de la ‘okupación’”.

No en vano, el Gobierno de España ha modificado su propia norma antidesahucios y exige ahora que medie la “violencia e intimidación” para proceder el desalojo. “¿Alguien me puede explicar como se puede acceder a una vivienda que no es tuya, sin el consentimiento del propietario, y que esto no sea violento?”, se ha preguntado el alcalde de Griñón, municipio en el que la convivencia empieza a peligrar por una lacra que se extiende por todo el país.