El Consejo Regional de Patrimonio Cultural aprueba declarar la Ermita de San Nicasio como Bien de Interés Patrimonial

Uno de los edificios más representativos de Leganés, la Ermita de San Nicasio, ha dado un paso decisivo para quedar protegida como patrimonio de la Comunidad de Madrid. El Consejo Regional de Patrimonio Cultural ha aprobado por unanimidad su declaración como Bien de Interés Patrimonial (BIP), en la categoría de Monumento, un reconocimiento que pone en valor su relevancia histórica, arquitectónica, artística y cultural.

La decisión llega además en un momento especialmente simbólico para la ciudad, que este año conmemora el 400 aniversario de su declaración como Villa y se prepara para celebrar las fiestas en honor a San Nicasio, patrón de Leganés.

El alcalde, Miguel Ángel Recuenco, ha celebrado la decisión y ha destacado que la ermita «forma parte de la historia y de la identidad de Leganés». A su juicio, el reconocimiento culmina el camino iniciado desde la Junta Municipal de Distrito de San Nicasio para poner en valor uno de los elementos más significativos del patrimonio local.

La aprobación del Consejo Regional no supone todavía la declaración definitiva. El siguiente paso será que el Consejo de Gobierno de la Comunidad de Madrid apruebe formalmente la declaración, momento en el que la ermita quedará incorporada al régimen de protección correspondiente.

Una obra vinculada a Ventura Rodríguez

El valor de la Ermita de San Nicasio no se limita a su significado religioso para la ciudad. El expediente elaborado por la Comunidad de Madrid la considera una de las construcciones más relevantes de Leganés y una destacada muestra del neoclasicismo madrileño del siglo XVIII, inspirado en el clasicismo romano.

Su arquitectura responde a una composición de gran equilibrio, con planta de cruz griega, fachadas simétricas, pórticos rematados por frontones triangulares, columnas de orden corintio y una cúpula central.

Pero hay un nombre que añade todavía más interés al edificio: Ventura Rodríguez, una de las figuras fundamentales de la arquitectura española del siglo XVIII.

La ermita ha estado tradicionalmente vinculada al arquitecto y el expediente considera «muy plausible» que fuera también el autor del diseño del propio templo, además del retablo mayor. La documentación conservada acredita que Rodríguez diseñó este retablo en 1764, mientras que la construcción de la ermita ya estaba terminada antes de junio de 1775.

Junto a la iglesia de San Salvador y el antiguo cuartel de las Reales Guardias Valonas —actualmente integrado en la Universidad Carlos III—, la ermita constituye uno de los tres edificios de mayor importancia de Leganés a finales del siglo XVIII.

La historia del edificio está estrechamente ligada a la propia historia de la ciudad. La devoción a San Nicasio está documentada en Leganés al menos desde el siglo XVI y se mantiene viva en la actualidad, especialmente cada 11 de octubre, cuando la ciudad celebra las fiestas de su patrón.

La ermita es también depositaria de episodios de la memoria histórica local. En su sacristía están enterrados Julián y Leandro Rejón, dos agricultores vinculados a los acontecimientos del 2 de mayo de 1808 y considerados protagonistas de la rebelión del pueblo de Leganés frente a las tropas napoleónicas.

Por eso, el reconocimiento patrimonial no se refiere únicamente a las características arquitectónicas del edificio. La Comunidad de Madrid destaca también su dimensión espiritual, cultural, urbana e identitaria, especialmente para el barrio de San Nicasio.

La protección se extenderá también al entorno

La futura declaración tendrá consecuencias más allá de las paredes de la ermita. El expediente contempla un entorno de protección destinado a preservar tanto la percepción del monumento como los valores culturales asociados a él.

Esto significa que determinadas actuaciones urbanísticas y arquitectónicas que puedan afectar al entorno deberán tener en cuenta el carácter protegido del edificio. También se tendrán que considerar estos valores en intervenciones sobre espacios públicos, mobiliario urbano, señalización o elementos publicitarios.

El objetivo es evitar que modificaciones en el entorno terminen alterando la imagen o la percepción de un edificio que durante más de dos siglos ha formado parte del paisaje y de la vida de Leganés.

La declaración llega después de un procedimiento impulsado desde el propio Ayuntamiento. El Pleno de Leganés aprobó en noviembre de 2025 solicitar a la Comunidad de Madrid la protección de la ermita como Bien de Interés Cultural, a iniciativa que había partido previamente de la Junta Municipal de Distrito de San Nicasio a propuesta de la Asociación de Vecinos del barrio.

«Desde el equipo de Gobierno hemos trabajado para que este edificio tuviera el reconocimiento y la protección que merece», ha señalado Recuenco, que considera el acuerdo un paso importante para garantizar la conservación del monumento para las próximas generaciones.

Ahora queda el último trámite: la aprobación por parte del Consejo de Gobierno autonómico. Después, la Ermita de San Nicasio contará oficialmente con una nueva figura de protección que reconocerá no sólo la singularidad de su arquitectura, sino también su papel en la historia y en la identidad de Leganés.

También te puede interesar...