La victoria del pasado fin de semana ante el Alavés resultó balsámica para el CD Leganés, que con esos tres puntos abandonaba la zona de descenso a costa del Athletic de Bilbao. Pero ahora se le viene encima un calendario cargado de partidos y el más inmediato es el de este sábado en Valladolid, un duelo en el que los pepineros contarán con el respaldo en las gradas de Zorrilla de cerca de medio millar de aficionados en lo que supone el contingente más numeroso de lo que va curso.

Buena ocasión, por tanto, para que los de Pellegrino traten de superar la gran asignatura pendiente del Lega en los últimos tiempos, que no es otra que ganar lejos de Butarque. La última vez que lo consiguieron fue el 15 de octubre del año pasado en Málaga (0-2) y desde entonces no han vuelto a sumar los tres puntos de una tacada a domicilio. Nada menos que 22 desplazamientos consecutivos sin ganar. Demasiado tiempo como para que no exista cierto ‘síndrome visitante’ que aspiran a superar en Pucela.

Pero es que casi sin tiempo para digerir lo que ocurra este sábado llega el próximo martes el decisivo partido de vuelta de dieciseisavos de final de Copa del Rey ante el Rayo Vallecano. El CD Leganés viaja a Vallecas con la obligación de remontar el 2-2 de la ida en Butarque y seguir adelante en una competición a la que profesa especial aprecio.

Y apenas tres días después, el viernes, llega la ‘madre de todas las batallas’ para el CD Leganés. Nada menos que el gran derbi de la zona sur contra el Getafe y en casa. Palabras mayores porque pocos alicientes hay para pepineros y azulones como ganar al eterno rival.

Este jueves salieron ya a la venta las entradas para dicho encuentro en una primera fase destinada exclusivamente a acompañantes de abonados (una localidad por carné) que se mantendrá hasta el próximo lunes. A partir de ahí se abrirá al público en general si es que antes no se han agotado las alrededor de 1.800 localidades disponibles. Los precios van desde los 25 euros de los fondos hasta los 90 de los palcos VIP más caros y todo hace presagiar que ni siquiera el puente de la Constitución evitará que el coliseo leganense se llene hasta los topes.