
Los hermanos Forteza funden miradas en CaixaForum Madrid con ‘Rumores infundados’
Uno puede entrar en la sala convencido de que está viendo una piedra y descubrir, unos segundos después, que allí hay un rostro. O detenerse ante un cuadro y no tener claro si lo que mira pertenece a Javier o a Rafa Forteza. Esa incertidumbre es precisamente una de las claves de ‘Rumores infundados’, la exposición que reúne en CaixaForum Madrid la obra de los dos hermanos mallorquines.
Hasta el próximo 2 de noviembre, el público puede recorrer gratuitamente una muestra formada por 26 pinturas y esculturas en la que los rostros se difuminan, las formas se transforman y la abstracción obliga a mirar dos veces.
La propuesta no busca ponérselo todo fácil al visitante. Al contrario. Las obras de ambos artistas se mezclan en el recorrido, dialogan entre sí y, en ocasiones, hacen difícil distinguir dónde termina el universo creativo de uno y comienza el del otro. Una especie de juego visual que convierte la visita en algo más que un simple paseo entre cuadros y esculturas.
Rostros andróginos, miradas a medio camino entre la calma y la angustia, grandes manchas de color, líneas negras sobre telas crudas y esculturas que parecen minerales o restos de una ruina forman un paisaje artístico en permanente transformación.
Las piezas de Javier y Rafa Forteza se mezclan, dialogan y se responden formando una especie de pequeño laberinto visual. Dos trayectorias artísticas diferentes, dos maneras personales de entender la creación y una sensibilidad compartida que hace que, por momentos, las fronteras entre uno y otro se vuelvan difíciles de distinguir.
Javier Forteza se mueve especialmente en el territorio del rostro. Dermatólogo de profesión, ha convertido su capacidad de observación en una herramienta artística. Sus caras pueden parecer similares en un primer vistazo, pero basta detenerse para descubrir que un gesto, una mirada o una pequeña variación de color lo cambia todo. Para él, no es lo mismo observar, mirar y ver. Y sus cuadros parecen pedir precisamente eso: tiempo.
Rafa Forteza, por su parte, se acerca a un universo más abstracto, simbólico y surrealista. Sus imágenes se fragmentan, adquieren volumen y espesor y dejan espacio para que cada espectador complete la obra con su propia imaginación.
El comisario de la exposición, David Barro, lo resume con una sugerente idea: aquí hay espacio para “imaginar abismos». El propio título, ‘Rumores infundados’, es toda una declaración de intenciones. Aunque, en realidad, la invitación de la exposición es sencilla, aunque no siempre resulte fácil: dejar fuera las opiniones ajenas, los prejuicios y las explicaciones previas para enfrentarse a las obras con una primera mirada propia.
No hace falta entenderlo todo. De hecho, quizá esa sea una de las mejores razones para ir. Porque, como defienden los propios artistas, el arte no siempre necesita una explicación. A veces basta con quedarse delante de una obra y preguntarse algo mucho más personal: ¿qué me hace sentir esto?
Una conversación entre hermanos
Detrás de las 26 obras hay también una historia familiar. Javier y Rafa Forteza llevan pintando prácticamente toda su vida. Crecieron en un ambiente en el que la sensibilidad artística y la belleza estaban muy presentes y, con los años, esa relación se convirtió en un vínculo creativo que ellos mismos describen, con humor, como algo casi «genético».
Vivieron juntos en Barcelona durante su juventud y, aunque sus caminos profesionales fueron diferentes —Rafa dejó Arquitectura para dedicarse al arte y Javier continuó sus estudios de Medicina—, la pintura nunca desapareció de sus vidas.
Ahora, esa conversación que llevan décadas manteniendo llega a Madrid convertida en una exposición en la que el visitante también está invitado a participar. Porque ‘Rumores infundados’ no propone simplemente mirar. Propone dudar, acercarse, alejarse, imaginar y volver a mirar.