Óscar Lalanne planta cara a Óscar Puente: menos propaganda y más soluciones para la C5

La paciencia de los vecinos del sur de Madrid con la Línea C5 de Cercanías está agotada. Durante años, miles de ciudadanos han sufrido retrasos diarios, averías constantes, estaciones saturadas, falta de frecuencias y una sensación permanente de abandono institucional.

En medio de esta situación, resulta especialmente destacable la postura firme que ha mantenido el alcalde de Humanes de Madrid, Óscar Lalanne, frente a los anuncios realizados por el Ministerio de Transportes dirigido por Óscar Puente.

En la reunión que tuvieron recientemente en el Congreso de los Diputados acerca de la C-5, fue el regidor de Humanes claro, conciso y contundente. Porque no se trata de que represente a Humanes y Humanes sea una localidad no tan grande como otras; hay que tener en cuenta, como apunta el alcalde, que es el municipio punto de conexión para toda la zona de la Sagra. Moraleja, Griñón, Cubas o Serranillos dependen de los trenes de Humanes y tras años reclamando más frecuencia, se encuentran en la misma inacción y en un silencio que no sirve, o al menos no a Óscar Lalanne.

De hecho, señala el regidor a este medio: «No está ni contemplado que se aumente la frecuencia de trenes a Humanes. Llevamos años reclamando ser cabecera real».

Se queja y se lamenta el alcalde de que mientras el Ministerio ofrece grandes titulares y cifras multimillonarias para un plan de modernización hasta 2031, la realidad que viven los usuarios cada mañana es mucho más dura: trenes averiados, retrasos insoportables y trabajadores llegando tarde a sus empleos por culpa de un servicio claramente deteriorado. El Cercanías lleva años, ya no unos meses, sino años funcionando mal y el Gobierno sigue sin ofrecer respuestas, mucho menos inmediatas.

La intervención de Óscar Lalanne en el Congreso de los Diputados ha puesto así voz a un malestar que cada día crece más entre los usuarios del tren, vecinos que no son solo de Humanes, son de toda la zona de la Sagra. Frente al triunfalismo, o el intento de aparentarlo, del Ministerio, el alcalde ha actuado con responsabilidad y sentido común al cuestionar algo elemental: ¿cómo puede el Gobierno garantizar inversiones multimillonarias y plazos faraónicos cuando ni siquiera existen unos Presupuestos Generales del Estado aprobados que respalden económicamente el proyecto? Porque a veces parece que se olvida que se realizan anuncios y más anuncios y no hay Presupuesto.

La crítica es más que razonable. El Ministerio de Transportes parece instalado en una política de anuncios permanentes y campañas de imagen, pero completamente alejada de la realidad diaria de los usuarios. Resulta difícil confiar en promesas a siete años vista cuando ni siquiera se es capaz de garantizar un servicio digno en el presente.

Los vecinos no necesitan maquetas, infografías ni ruedas de prensa; necesitan trenes puntuales y una red ferroviaria fiable. Como señala Lalanne la verdadera realidad es que la gente sigue llegando tarde a trabajar. Y eso no es fácilmente justificable en todos los puestos de trabajo. ¿Se están poniendo en el Ministerio en el lugar de los que a diario viven con la ansiedad de si llegarán puntuales a su trabajo o acumularán faltas hasta ser incluso despedidos o expedientados? No, no es una exageración en todos los casos. Convendría que el Ministro se diera una vuelta por algunos centros de trabajo y se informara de cómo y cuáles son las normas.

Además de lo expuesto, que no es poco y debería bastar, hay que añadir y subrayar que existen dudas técnicas importantes que el Ministerio no ha aclarado. La intención de implantar nuevos trenes de gran capacidad en una línea cuyas infraestructuras y estaciones no están plenamente adaptadas genera una lógica incertidumbre y preocupación. Da la impresión de que el Gobierno vuelve a priorizar el impacto político del anuncio antes que la planificación seria y rigurosa.

Especialmente preocupante es también el posible impacto de las futuras obras y cortes del servicio sobre municipios como Humanes de Madrid. Los vecinos ya soportan enormes problemas de movilidad y nadie parece explicar con claridad cómo se evitará que las obras empeoren aún más la situación. Una vez más, el Ministerio lanza promesas sin concretar soluciones reales para quienes sufrirán directamente las consecuencias.

En este contexto, la posición de Óscar Lalanne merece reconocimiento. Ha demostrado ser un alcalde que no se conforma con titulares vacíos ni con discursos institucionales, sino que exige compromisos reales y soluciones efectivas para sus vecinos. Mientras otros optan por el silencio o por alinearse sin cuestionar nada, él ha defendido con claridad los intereses de Humanes y de todos los usuarios de la C5.

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