Tenemos de vuelta a Israel González. El director de cine alcorconero que, tras triunfar en el Festival de Oviedo allá por 2017 con ‘Los límites del cielo’, regresa a la gran pantalla con su segundo largometraje: Fuel. Una película escrita por Juan de Dios Garduño y rodada íntegramente en el desierto de Tabernas (Almería) durante cuatro días y en agosto. Casi nada.

Allí, en mitad de la nada, despierta atado a un coche sin saber cómo ni por qué Fernando Cermeño, el actor abulense afincado en México que da vida al protagonistas de Fuel: un periodista gastronómico.

“Desde pequeño siempre quise rodar allí. Para nosotros, que somos de la generación de los ochenta, fue una maravilla”

“La película habla de cosas que están pasando hoy y que no damos importancia. Como la excesiva utilización de los teléfonos móviles, que ha anulado el acercamiento entre las personas. O la frivolidad de las redes sociales. Lo que más me asusta, y espero que se entienda, es el tema principal que manejamos. Lo más valioso que tenemos y que debido a estas cosas banales no damos importancia. Es decir, el bien más preciado que tenemos y que no lo aprovechamos, que es el tiempo. Deja un día el móvil en tu casa y ve a pasarlo al campo, recuperaras la vida que tenías a principios de los noventa”, apunta Israel en conversación con Al Cabo de la Calle.

En este segundo trabajo, como en el anterior, resultan claves los espacios abiertos y la utilización de los elementos naturales como valor añadido a la película. Y que mejores exteriores que los que ofrece el desierto de Tabernas.

“Desde pequeño siempre quise rodar allí. Para nosotros, que somos de la generación de los ochenta, fue una maravilla. En cuanto al calor, te puedo asegurar que es peor el mes de agosto en Madrid que donde rodamos (ríe). Pero todo ha sido gracias al maravilloso equipo de la película que estuvieron ahí dando todo en jornadas de unas 10-12 horas”, apunta el cineasta alfarero.

Y en ese equipo, como apuntaba al principio, resalta el trabajo interpretativo de Fernando Cermeño, quien soporta los extremos del calor en su propia carne. Ha sido una experiencia muy dura e intensa, pero a la vez, muy interesante y satisfactoria como actor, ya que tuve que prepararme el papel en un tiempo muy corto”, reconoce.

Lo que también resulta obvio es el magnífico tándem que actor y director forman. Una química trasladada a la gran pantalla. “Es el director con quien más cómodo me siento en el set, saca todo de mi. Es, como decimos en México: ¡Un director muy chingón! (ríe). Además de ser ahora un muy buen amigo. Israel es un director diferente, especial, creativo. Un verdadero artista en visualizar, tanto la fotografía como los. Él ya tiene toda la película y las tomas plasmadas en su cabeza antes de comenzar a grabar. Sabe muy bien lo que quiere ver”, comenta Fernando.

OTRA FORMA DE HACER CINE

Fuel cuenta con un presupuesto aproximado de 6.000 euros. Una apuesta clara por el cine independiente. “La película ha sido producida el 90% por mi hermano Floren González, y el otro 10% entre Miriam Díaz Aroca y Los hermanos Santos (Mezcal Herejía México). Y luego todo la capitalización del equipo técnico y artístico, claro. Ellos son la gasolina de este motor”, apunta Israel.

Fernando Cermeño ya ha ganado el premio a mejor actor por su trabajo en ‘Fuel’ en el Festival FKM de A Coruña

En este punto, el director de Alcorcón confiesa que “es muy difícil hacer cine en este país. Las ayudas son mínimas o siempre se destinan a las mismas producciones. Pero trabajos como estos abren una brecha en un cine independiente que cada día está más en auge en España, que es necesario y que se necesita para poder llevar a cabo proyectos atractivos sin ayudas. Por eso animo a todos a que lo hagan. Si tienes un proyecto en el que crees, hazlo”.

PRIMEROS PREMIOS

Fuel ya está cosechando los primeros premios a tan extenuado trabajo. De hecho, Fernando Cermeño ha recibido recientemente el premio al mejor actor en el FKM (Festival de Cinema Fantástico da Coruña) y este viernes, 25 de octubre, la película se exhibe en el marco del Festival Nocturna de Madrid.

“De momento no hay nervios. Tengo muchas ganas de que la película se proyecte y siento curiosidad por saber la opinión del espectador. Es una película que se ha hecho mucho para el público y quiero ver su reacción y si de verdad siente que lo que en el equipo hemos querido transmitir”, dice finalmente Israel Gónzaléz.