Se cumple una semana desde que entraron en funcionamiento los semáforos instalados en la A-5 por el Gobierno de Manuela Carmena. Y la sensación generalizada entre los conductores ha sido la del caos en estos siete primeros días, pues el tráfico ha estado “más saturado de lo normal”, como indicaba la propia Dirección General de Tráfico (DGT). Sobre todo en el corte entre la A-5 y la M-40.

Fue el martes, 26 de febrero, cuando los semáforos empezaron a regular el tráfico por primera vez desde que el Ayuntamiento de Madrid anunció su puesta en marcha. Al hacerlo a partir de las 11.00 horas, apenas repercutió en el tráfico, salvo por una pequeña colisión que se produjo cuando un conductor frenó bruscamente y el coche que iba detrás no pudo hacerlo a tiempo y acabó embistiéndolo.

La confusión ha sido la sensación generalizada entre los conductores en estos primeros siete días. El RACE ha pedido que se retiren pues aumentan los atascos, el ruido y la contaminación

Al día siguiente, miércoles 27, fue cuando los semáforos funcionaron por primera vez en hora punta. Y entonces se desató el apocalipsis, con retenciones sobre todo entre Arroyomolinos y Alcorcón. Incluso algunos conductores relataron que han pasado de llegar a sus trabajos de veinte minutos a una hora. Solo este pasado lunes, 4 de marzo, y porque no ha habido colegios por la conocida semana blanca, el tráfico ha estado descongestionado aunque por la tarde, coincidiendo con el retorno, se volvió a saturar. Algo que también se repetía el martes.

La medida ha generado tanta controversia y rechazo, sobre todo entre los principales municipios del sur de Madrid, como Móstoles, Arroyomolinos, Navalcarnero, Alcorcón y Fuenlabrada, que el propio Real Automóvil Club de España (RACE) ha emitido un comunicado pidiendo al Ejecutivo de Carmena que rectifique y elimine estos semáforos que “provocan más atascos” y “empeoran la contaminación y el ruido” de este tramo que abarca la avenida de los Poblados y el acceso desde la carretera de Boadilla.

SOTERRAMIENTO DE LA VÍA

El mismo día que entraron en vigor los semáforos, portavoces del PP de varios municipios de la región, con la candidata de los populares a la Presidencia de la Comunidad de Madrid en cabeza, Isabel Díaz Ayuso, se manifestaron en el punto kilométrico exacto donde están ubicados estos semáforos y el radar de tramo que empezará a multar a partir del 16 de abril.

Días más tarde, el pasado viernes, 1 de marzo, el alcalde de Alcorcón y número dos del PP a la Comunidad de Madrid, David Pérez, manifestó su postura a favor de soterrar la vía en este tramo de entrada a la capital, porque a su juicio “lo fácil es prohibir y bloquear”.

Así Pérez, señaló que con este aumento de los atascos se “constata que ha sido una barbaridad tomar esta decisión sin consultar a los vecinos y faltando el respeto a otras instituciones como el Ayuntamiento de Alcorcón”, por lo que acusó a Carmena y su equipo de tratar a los vecinos del sur de Madrid “como ciudadanos de segunda” y “vulnerar” el derecho a la movilidad que recoge la Constitución española.

RECOGIDA DE FIRMAS

Justo cuando se ha cumplido una semana de la puesta en marcha de los semáforos, una usuaria de la vía ha iniciado una recogida de firmas en change.org para que sean retirados, como también ha exigido el RACE.

“Desde la apertura de estos semáforos estamos viviendo retrasos de hasta media hora como consecuencia de los atascos que provocan. Esta carretera es un acceso clave para los vecinos del sur de la Comunidad para poder llegar al centro de la ciudad cada día”, dice la peticionaria.

Además, recuerda que “no hay ningún paso de cebra homologado para que los vecinos de alrededor de la carretera puedan cruzar, por lo que tampoco se evitarán los atropellos en este tramo. Y se pregunta ¿qué sentido tiene entonces? ¿Por qué no se colocan pasos elevados en su lugar, como ya hay a otras alturas de la misma carretera?”. La polémica, pues, está servida.

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