El Ayuntamiento de Pinto ha empezado a repartir esta semana material de protección frente al coronavirus en los comercios de la ciudad. Mascarillas, guantes y geles desinfectantes. Estos últimos, no exentos de polémica.

Y es que, según han alertado a Al Cabo de la Calle, a algunos comerciantes les ha “chocado” que la fabricación de estos botes, el Bacteromil, es del año 2010, cuestionando cuanto menos su eficacia.

No hay unanimidad entre los expertos farmaceúticos a la hora de aseverar la caducidad de este tipo de productos. que algunos sitúan en tres años desde su fabricación. Lo cierto es que estos botes, donados al Consistorio por una empresa pinteña, pese a que el Ayuntamiento anunció que los había adquirido, cuentan con el registro de la fecha de fabricación, pero no de caducidad.

Y en cualquier caso, el problema estaría en la glicerina del producto, que ésta sí perdería su eficacia. No en el alcohol, que se mantiene constante. Por eso, de aplicarse el producto, su efecto desinfectante apenas dura unos instantes.

Por el contrario, fuentes municipales consultadas por este periódico han garantizado su eficacia y que pese a la fabricación de 2010 sigue manteniendo sus propiedades. “Una cosa es la fecha de fabricación y otra que haya perdido sus propiedades”, insisten, remarcando que antes de su entrega a los comercios locales, los productos han sido testados.