
El insulto que aprendimos a normalizar
«Y los muchachos del barrio la llamaban loca», cantábamos muchas mujeres de mi generación, y de la anterior, sin pensar en que aquella palabra, ‘loca’, iba probablemente a ser utilizada contra algunas de nosotras en algún momento de nuestras existencias.
Nadie nos iba a insultar o no de forma tan ‘natural’ y ‘aceptada’ con otra palabra que habría sido más reprochada socialmente.
Cantábamos, ingenuas de nosotras, aquella canción de Mocedades que los más jóvenes probablemente no habrán escuchado jamás.
Loca por dejar a alguien a quien se supone que no se puede dejar; loca por sufrir por algo ‘aparentemente’ menor; loca por tener ansiedad cuando el suelo se mueve bajo tus pies; loca por temer que le pase algo a quien más quieres; loca por vivir de una manera que a ti te merezca la pena; loca por luchar por la felicidad propia; loca por tener una identidad marcada o simplemente diferente; loca por querer dedicarte a lo que te apasiona.
Loca por cualquier cosa, pero sobre todo loca por ser tú misma.