El escritor Gonzalo Celorio se emociona al recibir el Premio Cervantes: “Hoy llegué, papá”

En el siempre solemne Paraninfo de la Universidad de Alcalá, cuna del legado de Miguel de Cervantes, los Reyes han entregado este jueves el Premio de Literatura en Lengua Castellana Miguel de Cervantes 2025 a Gonzalo Celorio, el máximo reconocimiento de las letras en español. La ceremonia, cargada de simbolismo, se transformó pronto en un viaje íntimo por la memoria y la emoción.

Con la voz contenida, Celorio evocó una escena fundacional: la despedida de su padre. En la penumbra de una habitación marcada por el olor de los medicamentos, el escritor recordó aquellas palabras que lo acompañaron durante décadas: «Tú llegarás, hijo… y si no puedes, yo te empujo». Hoy, 64 años después, el autor confesó haber cumplido aquella promesa, en un instante que desbordó emoción y silencio en la sala.

El discurso avanzó entre homenajes y reflexiones. Celorio reivindicó la presencia constante de Cervantes en su escritura, como una suerte de vigía silencioso, y celebró la grandeza del autor de ‘Don Quijote de la Mancha’, a quien definió como el más universal de los escritores en lengua española. También destacó el humor cervantino, apoyándose en las palabras de León Felipe y en la mirada literaria de Julio Cortázar, para subrayar que la risa, tantas veces, ha abierto más caminos que el dolor.

Hubo espacio, incluso, para una confesión sobre su propia obra: híbrida, indisciplinada, incapaz de someterse a etiquetas. Como en Cervantes, sugirió, la ruptura de los moldes tradicionales no es una novedad, sino una herencia.

El escritor tendió también un puente entre México y España, evocando ese territorio común de la lengua y la historia que Carlos Fuentes bautizó como «el territorio de la Mancha». Y desde ahí, regresó a lo más íntimo: su familia.

Las palabras dedicadas a sus padres fueron, quizá, el corazón del discurso. De su madre recordó el amor casi sagrado por la lectura. De su padre, la imagen de un hombre que escribía cada día cartas de amor, incluso sin salir de casa, como si la vida necesitara ser narrada para existir.

Entre anécdotas y recuerdos, emergió también la certeza de su vocación. Aquellas tardes en la biblioteca de su hermano mayor, recitando frases grandilocuentes para impresionar a visitas fugaces, sembraron una intuición que marcaría su destino: «en la palabra se cifraba mi vida».

Y con una declaración tan sencilla como reveladora, cerró su intervención: la palabra favorita del autor es, precisamente, «palabra».

El Premio Cervantes, concedido por el Ministerio de Cultura y dotado con 125.000 euros, distingue a las voces más influyentes de la literatura en español. En esta edición, el jurado destacó en Celorio una obra de «elegancia y hondura reflexiva», capaz de entrelazar memoria, identidad y emoción, y de construir, a lo largo de más de cinco décadas, un legado que dialoga tanto con la historia de México como con la condición humana.

Narrador, ensayista y académico, Celorio ha dedicado su vida a las letras desde instituciones como la Universidad Nacional Autónoma de México, consolidándose como una figura central de la literatura contemporánea en español. Su obra, atravesada por la ironía, la ternura y la erudición, queda ahora inscrita en la tradición más alta de un idioma que, como él mismo recordó, piensa, siente y perdura.

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