
Iván Cruz afronta su segunda aventura en el Baloncesto Fuenlabrada
Una vez anunciadas las renovaciones del entrenador, Iñaki Martín, y tres de los jugadores de la pasada temporada (Vítor Benite, Mateo Díaz y Romaric Belemene), el Baloncesto Fuenlabrada ha dado a conocer la primera cara nueva del nuevo proyecto, aunque en realidad se trata de un regreso, ya que hablamos de Iván Cruz, que vuelve a la disciplina del club fuenlabreño, en el que ya militó durante el curso 24-25.
Cruz es un ala-pívot de 2,08 de altura y 34 años de edad que atesora una dilatada trayectoria tanto en Primera FEB-LEB Oro como en la Liga Endesa. Formado en las categorías inferiores de Estudiantes, emprendió a continuación su aventura americana primero en el Harcum College y posteriormente en Miami Hurricanes (NCAA). De vuelta a España, alternó las dos categorías principales recalando en clubes como Breogán (hasta en tres etapas distintas), Real Betis, Bilbao, Tenerife, Zaragoza, Baloncesto Fuenlabrada y Melilla.
El nuevo jugador del conjunto fuenlabreño destaca sobre todo por su experiencia, inteligencia táctica y capacidad para jugar tanto en el poste bajo como abierto. De hecho, esta pasada temporada destacó especialmente por su fiabilidad en el lanzamiento de larga distancia. En consecuencia, aporta una doble amenaza ofensiva y un notable poder reboteador. Además, destaca por su capacidad de pase desde el poste alto y su lectura del juego.
Una de las principales razones por las que la el director deportivo del ‘Fuenla’, Eduardo Pascual, ha decidido acometer su retorno tiene que ver no solo con el conocimiento que ya posee del club fuenlabreño, lo que facilitará su adaptación, sino el gran nivel ofrecido durante este pasado curso en las filas de Melilla. El interior madrileño participó en 21 partidos con unos promedios de 12,1 puntos, 7,3 rebotes, 2,2 asistencias y 16 créditos de valoración en algo más de 23 minutos sobre la cancha. Entre su estadística sobresale el procentaje de acierto en el tiro de tres puntos (44,6%) al convertir 41 de los 92 lanzamientos intentados.
Estas cifras le valieron, entre otras cosas, para convertirse en el máximo reboteador de la competición, así como el jugador español con mayor valoración de toda la competición y el tercer triplista más destacado a nivel de acierto.
Su hoja de servicios en Melilla mejoró ostensiblamente la que había firmado la campaña anterior en el ‘Fuenla’, donde promedió 6,9 puntos y 3,3 rebotes en los 34 encuentros disputados, si bien es cierto que apenas disputó 12 minutos por cita. Ahora regresa al Fernando Martín llamado a contar con un mayor protagonismo y convertirse en una pieza fundamental en el engranaje del nuevo proyecto.