
Beatriz Miguel: «La literatura clásica no debería producir ningún temor»
La literatura clásica no tiene por qué ser sinónimo de lecturas difíciles, solemnes o alejadas del lector actual. Esa es una de las primeras ideas que quiere desmontar Beatriz Miguel, directora de LIBRIS, la asociación organizadora de la 36ª Feria de Otoño del Libro Viejo y Antiguo de Madrid, que se celebra del 24 de septiembre al 12 de octubre de 2026 en el Paseo de Recoletos, entre la plaza de Cibeles y la calle Almirante.
Para Miguel, acercarse a los clásicos debería ser, ante todo, una cuestión de curiosidad y de placer. «Creo que la literatura clásica no debería producir ningún temor», explica. A su juicio, con frecuencia se ha convertido a estos autores en figuras excesivamente solemnes, cuando detrás de muchas de sus obras hay algo mucho más sencillo y poderoso: «magníficas historias».
Por eso, a quien quiera iniciarse en la literatura clásica y no tenga todavía demasiado hábito lector le recomienda buscar libros capaces de atrapar desde las primeras páginas. Y precisamente una feria de libro viejo y antiguo puede convertirse en un lugar especialmente apropiado para ese descubrimiento. «Se pueden encontrar buenas ediciones, libros descatalogados y ejemplares de todas las temáticas a precios muy razonables», señala. Pero hay algo más que, para ella, forma parte del atractivo de este tipo de ferias: la posibilidad de encontrar un libro casi por casualidad. «Descubrir un clásico en cualquiera de las casetas y elegir precisamente ese ejemplar que uno quiere llevarse a casa» es, en sí mismo, parte de la experiencia.
Diez clásicos para perder el miedo a la literatura
Entre los títulos que Beatriz Miguel recomendaría a quienes quieran comenzar a acercarse a los clásicos se encuentra, en primer lugar, Miguel de Cervantes y sus ‘Novelas ejemplares’. Más allá de la dimensión monumental de ‘El Quijote’, considera que estos relatos constituyen una magnífica puerta de entrada al autor. Son historias más breves, con humor, aventuras y personajes extraordinarios, pero sobre todo con una enorme capacidad para entretener.
También propone adentrarse en Benito Pérez Galdós a través de ‘Misericordia’, una novela que permite descubrir a uno de los grandes narradores de la literatura española y, al mismo tiempo, acercarse al Madrid de otra época. Para Miguel, la prosa de Galdós sigue sorprendiendo por su capacidad para retratar tanto una ciudad como a las personas que la habitan.
En una línea diferente sitúa ‘Platero y yo’, de Juan Ramón Jiménez, un libro al que concede un lugar especialmente importante en su propia trayectoria como lectora. «Es uno de esos libros que nos puede acompañar toda la vida», explica. Su sensibilidad, su ternura y la belleza de su prosa poética lo convierten, a su juicio, en una obra capaz de seguir emocionando con el paso de los años.
Para lectores con algo más de experiencia recomienda ‘La Regenta’, de Leopoldo Alas Clarín, una novela que no considera la opción más adecuada para quien se inicia en la lectura por su extensión y profundidad, pero que define como extraordinaria por la construcción de sus personajes y por su capacidad para retratar una sociedad entera.
Algo parecido sucede con ‘Crimen y castigo’, de Fiódor Dostoievski, una obra que considera apasionante, aunque más exigente para quien todavía no tenga costumbre de leer. Su trama y sus personajes, señala, demuestran que un gran clásico puede ser también una lectura absorbente.
En cambio, ‘El extraño caso del doctor Jekyll y Mr. Hyde’, de Robert Louis Stevenson, puede resultar una opción especialmente accesible. Es breve, entretenido y sugerente, y precisamente por eso puede servir para desmontar la idea de que los clásicos son difíciles o aburridos.
La lista continúa con ‘El retrato de Dorian Gray’, de Oscar Wilde, una novela que, además de su capacidad para entretener, plantea cuestiones que siguen plenamente vigentes, como la belleza, el paso del tiempo, las apariencias o la responsabilidad moral.
También recomienda ‘Orgullo y prejuicio’, de Jane Austen, un clásico que ha tenido numerosas adaptaciones cinematográficas y televisivas y que define como «interesante, romántico, una delicia».
Para los amantes de la aventura, Miguel apuesta por ‘El Conde de Montecristo’, de Alejandro Dumas, una novela en la que, según explica, cabe prácticamente de todo: «amor, venganza, giros» y una historia capaz de mantener al lector enganchado.
Y cierra sus diez recomendaciones con ‘La Colmena’, de Camilo José Cela, una obra que considera imprescindible y que permite acercarse a uno de los grandes nombres de la literatura española contemporánea.
Pero, por encima de cualquier lista, Beatriz Miguel insiste en una idea: no hay que acercarse a los clásicos por obligación. «No creo que haya que acercarse a los clásicos con la obligación de leer porque haya que hacerlo», afirma. Lo importante es encontrar «el libro adecuado para cada lector», aquel que despierte su interés. Y si un título no funciona, siempre queda la posibilidad de probar con otro. «Hay tantos títulos que es prácticamente imposible que no encontremos alguno que nos atrape».
‘Platero y yo’, un libro para toda la vida
Entre todos esos autores y títulos hay algunos que, en el caso de Beatriz Miguel, adquieren además una dimensión personal. Si tiene que elegir las obras de la literatura española que más la han marcado, ‘Platero y yo’ ocupa un lugar privilegiado.
«Con él aprendí a leer», recuerda. Hasta tal punto forma parte de su memoria que asegura conocer de memoria sus primeros capítulos y volver a ellos de vez en cuando. Lo que más le sigue sorprendiendo es que, detrás de la aparente sencillez de la obra de Juan Ramón Jiménez, existe una enorme precisión literaria y una forma muy particular de observar el mundo.
Cervantes ocupa también un lugar fundamental. Y, de nuevo, Miguel se detiene en las Novelas ejemplares, más allá del inevitable Quijote. En ellas encuentra una demostración de hasta qué punto la literatura clásica puede ser entretenida, cercana y capaz de conectar con lectores de cualquier época.
Galdós es otro de los autores imprescindibles en su biblioteca personal. Sus novelas, explica, permiten comprender una época, pero también algo mucho más universal: a las personas. Su capacidad para transformar la vida cotidiana, las calles, las ambiciones y las pequeñas miserias humanas en gran literatura es, para ella, una de sus grandes virtudes.
Al acercarse al siglo XX, amplía el mapa de sus referencias y cita nombres como Miguel Delibes, Carmen Martín Gaite, Ana María Matute, Lorenzo Silva o Luis Landero, pregonero de esta edición de la Feria. Autores muy diferentes entre sí, pero que, en su opinión, reflejan la enorme riqueza y diversidad de la narrativa española contemporánea.
Del éxito editorial a los libros que esperan en una caseta
La conversación sobre literatura no termina, sin embargo, en los clásicos. Cuando se trata de recomendar obras contemporáneas que puedan encontrarse en la Feria, Beatriz Miguel prefiere ampliar el abanico y reivindicar una lectura sin demasiadas etiquetas.
Se define como una lectora «bastante ecléctica» y no cree demasiado en esa separación entre una literatura supuestamente seria y otra concebida únicamente para entretener. Lee clásicos, pero también disfruta de una buena novela de éxito. Entre los autores españoles contemporáneos que recomienda se encuentran Eduardo Mendoza, especialmente ‘La verdad sobre el caso Savolta’ y ‘La ciudad de los prodigios’; Manuel Vilas, con títulos como ‘Ordesa’ o ‘Islandia’; María Dueñas, con ‘El tiempo entre costuras’; Lorenzo Silva, y Luis Landero, con ‘El huerto de Emerson’.
Pero, en una Feria como la de Recoletos, quizá haya un consejo todavía más importante: no dejarse llevar únicamente por las listas de grandes éxitos. Miguel anima a los visitantes a preguntar y dejarse aconsejar por los libreros.
Esa conversación, considera, constituye una de las grandes riquezas de la Feria. «Quienes están detrás de las casetas conocen muy bien sus libros y muchas veces pueden conducirnos hacia un autor o un título que jamás habríamos buscado por nuestra cuenta».
Pasear, mirar y dejarse sorprender
Para quien vaya por primera vez a la Feria de Otoño del Libro Viejo y Antiguo, su recomendación es sencilla: acudir sin prisas.
La experiencia, explica, es diferente a la de una librería convencional o a la de una feria dedicada al libro moderno. Aquí lo interesante está también en el recorrido, en detenerse ante una caseta, mirar los ejemplares, preguntar y dejarse sorprender por aquello que aparece delante de los ojos.
No hace falta ser coleccionista ni acudir en busca de una primera edición de gran valor. Hay propuestas para todo tipo de lectores y para presupuestos muy diferentes. Se puede empezar por algo tan sencillo como buscar una novela que apetezca leer, una edición especial de un autor conocido, un libro relacionado con una afición o incluso un título que despierte un recuerdo familiar.
«Tras treinta años vinculada al mundo del libro viejo y antiguo, sigo pensando que esa conversación forma parte esencial de nuestra profesión», explica Miguel. El librero, añade, no es simplemente alguien que vende libros: conoce las ediciones, los autores y, en muchos casos, la procedencia de los ejemplares, por lo que puede orientar al visitante incluso cuando este llega sin tener muy claro qué está buscando.
Y hay una última dimensión que invita a descubrir: la del libro como objeto. Una encuadernación, una ilustración, una dedicatoria o un antiguo exlibris pueden convertir un ejemplar en algo mucho más que un texto.
Quizá ahí se encuentre precisamente una de las claves de esta Feria. En un tiempo en el que encontrar cualquier título parece cuestión de segundos, el libro viejo y antiguo obliga a mirar, tocar, preguntar y buscar. «Uno puede llegar pensando simplemente en dar un paseo y marcharse habiendo descubierto un escritor, encontrado un libro que llevaba años buscando o empezado, casi sin darse cuenta, una pequeña biblioteca propia».
La 36ª Feria de Otoño del Libro Viejo y Antiguo de Madrid volverá así a convertir el Paseo de Recoletos en un punto de encuentro para lectores, coleccionistas, libreros y curiosos. Del 24 de septiembre al 12 de octubre, las casetas volverán a ofrecer una oportunidad para acercarse a la literatura desde otro lugar: sin prisas, sin obligaciones y con la posibilidad siempre abierta de encontrar, entre miles de ejemplares, ese libro que uno todavía no sabía que estaba buscando.