
El Gobierno de Getafe rechaza exigir más seguridad en las obras millonarias de la calle Madrid
Las obras de la calle Madrid, una de las principales arterias de Getafe, vuelven a situar al Gobierno municipal en el centro de las críticas. Esta vez, por rechazar en el Pleno una iniciativa que reclamaba mayores garantías de seguridad, accesibilidad y control en la ejecución de los trabajos. PSOE, Podemos y Más Madrid Compromiso con Getafe votaron en contra de una proposición de Vox que contó con el apoyo del PP.
La remodelación de la calle Madrid cuenta con una inversión superior a los 5,5 millones de euros y pretende transformar uno de los espacios más transitados del municipio. El proyecto contempla la renovación de infraestructuras subterráneas, la incorporación de zonas verdes y sombra, una nueva iluminación y la instalación de mobiliario urbano.
Durante el debate plenario, la oposición puso sobre la mesa una serie de deficiencias que requieren una respuesta de los responsables municipales. «Huecos en el pavimento, baldosas desniveladas, tableros que se mueven, tapas de alcantarillado con problemas y vallas cuya señalización sería insuficiente» son algunas de las cuestiones denunciadas. No son detalles menores cuando hablamos de una vía por la que pasan a diario vecinos, personas mayores, familias con carritos y ciudadanos con movilidad reducida.
La preocupación aumenta cuando los problemas afectan a quienes más dificultades encuentran para desplazarse. El concejal de Vox Ignacio Díaz Lanza advirtió de que «algunos itinerarios peatonales presentan pasos muy estrechos, con espacio insuficiente para que circulen con comodidad personas en silla de ruedas, con andadores o con carritos». A ello sumó «las dificultades para identificar determinados vallados, especialmente para las personas con discapacidad visual, por la ausencia de elementos de señalización suficientemente visibles».
Una calle en obras puede generar molestias, pero la seguridad no debería ser una de las víctimas de la remodelación. Los desvíos, las zanjas y los cambios de recorrido forman parte de este tipo de intervenciones; evitar que se conviertan en obstáculos peligrosos también debería formar parte de la planificación municipal. No basta con colocar vallas y habilitar pasos provisionales. Hay que comprobar que sean estables, estén bien señalizados y permitan transitar sin riesgos.
Millones de euros y demasiadas preguntas
Una inversión de más de 5,5 millones de euros obliga a exigir una ejecución rigurosa, una planificación eficaz y una supervisión constante. El Ayuntamiento no puede limitarse a defender el resultado final. Por eso, ante las denuncias sobre posibles deficiencias, la respuesta debería ser comprobar cada incidencia, corregirlo y explicar qué medidas se han adoptado.
Sin embargo, el Ejecutivo local optó por rechazar la propuesta que reclamaba reforzar esas garantías. Una decisión que resulta difícil de entender si, como sostiene la propia responsable de Urbanismo, el Ayuntamiento ya está haciendo todo lo necesario para asegurar el buen desarrollo de las obras. Si existe una supervisión continua y las condiciones de seguridad están garantizadas, ¿qué impedía respaldar una iniciativa orientada a exigir precisamente eso?
El concejal del PP Jesús Gómez también denunció problemas de planificación, cambios frecuentes en la organización de los trabajos y dificultades para mantener determinados accesos. También cuestionó la ubicación de algunos elementos de la remodelación, como una farola situada en mitad de un recorrido con pavimento táctil, así como determinados tramos en los que, según denunció, el itinerario para personas con discapacidad visual no estaría resuelto adecuadamente. La organización de los accesos a viviendas y garajes es otra de las cuestiones que deben resolverse con previsión. Los vecinos necesitan saber cuándo se producirán los cambios, qué alternativas tendrán y cómo podrán seguir utilizando sus accesos durante las distintas fases de la obra.
No se trata de exigir que una obra de esta envergadura se realice sin una sola molestia. Se trata de reclamar que las molestias inevitables no se agraven por una falta de previsión y que las incidencias se atiendan.