Álvaro Peña: «A veces la imperfección, y siempre que sea provocada, es bella»

La pintura del artista Álvaro Peña, nacida del desgarro y la necesidad de transformar la técnica en emoción, puede verse en Madrid en la exposición ‘Se está haciendo tarde’, en la Casa de Vacas, hasta el 28 de junio. Un artista que habla igual que pinta: sin miedo a manchar. A veces se detiene en una idea como quien observa una herida; otras encadena imágenes, recuerdos y reflexiones con la misma intensidad nerviosa de sus cuadros. Mientras conversa, resulta fácil entender por qué terminó alejándose de la pintura ‘correcta’. Lo suyo tiene mucho más que ver con la necesidad de expresar lo que le quema por dentro.

«Y llegó el día que tuve que elegir entre lo estéticamente correcto o lo auténticamente expresivo y me decidí por lo segundo», ¿dónde se aprecia o dónde está para ti la diferencia?
Vengo de un enfoque pictórico tradicional, desde pintar el río que atraviesa mi ciudad hasta bodegones. Eso no me llenaba. Tenía una sensación interior que me llevó a buscar aquello que me transmitiera fuerza, poder y expresión. Una necesidad de llenar partes del alma que tenía vacías. Así pasé de la corrección a la expresividad desbordante.

En casi cualquier arte, por no decir en todas, es en lo expresivo donde está la maravilla… Algo similar a que el mejor bailarín no es el más perfecto (o no necesariamente) de manera técnica…
Totalmente, pienso que la imperfección en ocasiones es bella, siempre y cuando esté provocada, en el caso de la pintura, una buena pincelada, aunque no esté en el sitio correcto, si está bien dada provoca sensaciones. Siempre tenemos que tener claro que lo perfecto o lo imperfecto lo deciden las personas, o sea nosotros; por lo que en ocasiones lo que en su momento era perfecto dejó de serlo, o viceversa.

¿Lo que más te importa que tus obras ‘transmitan’?
Necesito que hablen para el corazón del espectador. No hay nada más interesante que un trabajo transmita algo, una sensación, una vivencia… Ten en cuenta que cada obra que hago está basada en mi vida, mis alegrías, penas, tristezas, sentimientos y pensamientos, por lo que considero que lo más importante es que cada trazo tiene que estar ahí para que despierte algo, o por sí solo o en conjunto.

Y más concretamente las de esta exposición…
Está planteada como una reflexión sobre el paso del tiempo, la urgencia existencial y la fragilidad. Me he dado cuenta que cuando una persona no sabe dónde está ubicada no es feliz y se producen esos desajustes que terminan en algo mucho peor. Surge de la necesidad de explorar la condición humana desde una perspectiva emocional y visceral, buscando reivindicar la figura como eje fundamental del arte.

«Pintor expresionista que rellena silencios nerviosos, pasiones y también viceversa», dicen de ti, ¿Estás de acuerdo? ¿Cuánto hay de esto en esta muestra?
Creo que trataba sobre el nervio que transmito en cada una de las líneas con las que realizo el contorno de las figuras y los silencios, o vacíos, que valen tanto o más como lo pintado. Me parece interesante esta reflexión porque puede explicar de una manera gráfica cómo es mi estilo y la fuerza que imprimo a mi trabajo

Con el título es casi inevitable preguntártelo: ¿se nos está haciendo tarde?
‘Se está haciendo tarde’ en el fondo es una parodia del mundo actual, y es que en cuanto intentas transmitir algo a alguien, en unos segundos deja de prestarte atención… Si un vídeo pasa de determinado tiempo lo pasamos, o si estás realizando algo y se te atranca lo dejas. No podemos disfrutar de la vida tranquilos. Yo estoy en esa etapa en donde los pequeños placeres son los importantes, y esto lo corroboré con un pequeño libro que cayó en mis manos del gran diseñador Alberto Corazón, que habla de todo lo que tiene que dejar atrás en su antiguo estudio al irse a uno nuevo. Toda nuestra vida acaparando cosas para dejarlas en un momento determinado. Y mientras, se está haciendo tarde para disfrutar con tu familia o con un amigo sin prisas.

Eres un artista que ya de niño quería serlo, ¿qué encontrabas en la pintura?
Te puedo contar que devoraba todo lo que tuviera algo de sensibilidad visual, desde pequeño notaba que sentía especial interés en la imagen de las cosas, en cómo se distribuía una imagen y sus textos simplemente en una hoja de un periódico. Analizaba los dibujos que aparecían en los suplementos dominicales o incluso me metía en galerías de arte sin saber ni que eran. Como anécdota te puedo decir que la primera vez que llevé a mi novia a una galería de arte se quedó perpleja de ver a qué sitios la llevaba…

¿Y qué has ido encontrando en ella, en la pintura, en las diferentes etapas de tu vida?
Siempre ha estado muy unida a mí, por lo que, aunque he pasado por diferentes etapas pictóricas, sí te podría decir que iban paralelas a las diferentes etapas personales.

¿Cómo comenzaste?
Según cuentan mis padres, ya me veían dibujar ‘tebeos’ desde los 7 años e intentaba dividir las páginas para hacer las viñetas y ponerles textos. A los 14 ya estaba ilustrando cuentos infantiles para editoriales y portadas de libros. A los 16 me hicieron mi primera entrevista y más tarde empecé a publicar viñetas de humor gráfico en periódicos, primero en Murcia, sobre la actualidad social y política y más tarde a nivel nacional. Más adelante me ficharon de una editorial catalana para realizar comics a nivel nacional y con el tiempo decidí que lo que me gustaba era la pintura más que dibujar viñetas, por lo que fui transformando el dibujo por la pintura, pero siempre manteniendo esta base de dibujo que la considero fundamental en mi trabajo.

No ha sido el único arte la pintura que ha llamado a tu puerta…
Así es, desde joven he sido de espíritu inquieto, por lo que formé parte de una banda murciana que actuó por diferentes escenarios, siendo uno de los primeros músicos de música electrónica en la región. Fueron unos tiempos que recuerdo con gran cariño ya que me marcaron en mis primeras etapas, en donde el mundo de la música, los comics y los fanzines formaban parte de la sociedad urbana en la que nos movíamos. Con los años he hecho escultura, tanto en piedra como en acero corten, he realizado también murales en diferentes localidades e incluso me metí una temporada a hacer video arte. Actualmente, con lo que más disfruto es con la pintura.

¿Por qué fue la pintura la que ganó? ¿Qué te proporciona que no te da, por ejemplo, la música?
Realmente fue una necesidad, al terminar el instituto, me vine aquí, a estudiar en la Complutense y decidí dejar el grupo de música y centrarme en el arte, por lo que aproveché mis años de estudiante para aprender y moverme tanto en museos como galerías. Empecé a participar en eventos artísticos e incluso en alguna revista editada en Madrid.

Fusionas lenguajes diferentes sin temor, ¿cómo es tu proceso creativo?
Así es, aunque tengo un estilo muy definido y de una fuerte personalidad, si busco representar cada obra, según lo que tengo en la cabeza con diferentes tratamientos, en ocasiones utilizo pinceladas más finas y estructuradas y en otras me dejo llevar por la locura de la mancha, todo esto depende también de mis estados de ánimo.

Has expuesto en diversos lugares, dentro y fuera de España, ¿qué diferencias percibes en cada lugar a la hora de ver tus obras?
Es verdad que el arte europeo está mucho más desarrollado que en otros sitios, por ejemplo en Estados Unidos, y más concretamente en la zona de Florida, está muy en boga el arte urbano, un estilo que encaja muy bien con el mío, y si a eso juntamos que nuestro bagaje artístico es mucho mayor, por trayectoria, historia y desarrollo, perfectamente podemos competir con ellos. En cuanto a países de Asia como China funciona muy bien este estilo. Aunque ellos todavía están en una faceta de arte preciosista, actualmente se han puesto muy de moda los personajes con grandes ojos y cabezas gigantes. Están triunfando allí. Ya si hablamos de zonas como puede ser Suecia, entonces te diré que el arte contemporáneo lo he notado todavía un poquillo lejos del nuestro.

Y has tenido galería en Miami…
Así es, después de visitar varias veces Miami y contactar con galería de la zona, conseguí moverme con una galería de allí que estuvo funcionando bien durante años. Aunque la tenía como galería de referencia en Florida, lamentablemente, y como otras muchas empresas, no pudo aguantar la crisis del Covid y terminó cerrando.

¿A qué artistas admiras?
Soy un fanático del arte del 1900, las bohemias francesas en donde la figura era la protagonista, como las pinturas de Toulousse Lautrec o el estilo fuera de normas de Amedeo Modigliani. Por supuesto no puedo dejarme fuera de esta lista a los grandes expresionistas austriacos Egon Shiele y Gustav Klimt.

¿Creas buscando algo que has visto ya?
Todas mis obras tienen algo de biografía, algo de vivencias y por supuesto de mi vida. Si observas, intento buscar posturas irreales en mis figuras, pero con su contemplación termina el cerebro adoptándolas como reales.

¿El mejor consejo que te han dado?
El día que me dijo un pintor y gran dibujante: “Aprende a dibujar con maestría lo que tienes a tu alrededor y una vez que lo domines transfórmalo”. Y actualmente esto es lo que hago, deformo, destrozo y cambio las proporciones a la figura humana, pero manteniendo su estructura y por supuesto su apariencia de realidad.

¿Qué obra debería o crees que estaría bien que viera todo el mundo alguna vez en su vida?
Cualquier trabajo de Egon Shiele, lo considero un genio de la pintura.

¿El arte nos salva? ¿O eres más de salvarte a través del arte?
Interesante reflexión… El arte realmente entiendo que no salva nada, solo es una ilusión, una esperanza para aquellos a los que nos gusta, y si hablamos de la cultura en general, es importante dedicar una parte de nuestra existencia a este mundo. El arte y en general la cultura engrandece el alma. Seguiré dibujando, pintando y creando desde que sale el sol, e incluso hasta que se pone me da vida.

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