¿En qué momento dejamos de ser amigos por pensar distinto?

No exagero si confieso que he sentido una dolorosa decepción al ver que la ideología, no es que no lo supiera pero diferente asunto resulta verlo de cerca, puede llegar a romper una amistad.

Dos amigos, buenos amigos con una actividad compartida, la clave según Aristóteles para una verdadera amistad, han roto su vínculo. Y ha sido de golpe, o al menos a mí y a otros formantes del grupo, así nos lo ha parecido. Uno ha dejado de ser amigo de la que había sido su amiga y mucho porque su pensamiento es diferente al que le presuponía.

No ha habido una discusión o una bronca o una expresión de él que lo manifieste, pero ha habido hechos claros de que ha sido por su manera de pensar.

Ella, que es abierta y proviene de una familia donde hay más colores que en la paleta de Matisse, está dolida. ¿Cómo es posible que por pensar distinto me nieguen una amistad?, se y me pregunta.

Mi pregunta sale sola: ¿estamos agonizando y no nos hemos dado cuenta?

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