Ayuntamiento leganes
Ayuntamiento leganes

Ya advertimos en anteriores ediciones de la preocupante paralización que existía en Leganés. Un estancamiento debido, en gran medida, a las cuitas que mantienen los grupos municipales. Ya sea de puertas hacia fuera o en su fuero interno. Batallas cainitas como las de Leganemos, el PP definiendo su futuro, ULEG y su demagogia viviendo de la sopa boba y, más preocupante aún, el propio Gobierno local.

La parálisis en inversiones, proyectos inacabados o la propia acción de gobierno se ha extendido a las distintas comisiones. Y aquí hay que volver a recordar la comisión de investigación del ‘caso Almagro’. Ya saben, ese concejal de ULEG, del partido comandado por el superhéroe vecinal, con cara de cemento de hormigón armado, que cobra 40.000 euros del Ayuntamiento mientras mantiene un trabajo en una empresa ferroviaria. El concejal de IU, Rubén Bejarano, se comprometió a impulsar la comisión del ‘caso Almagro’ en este mes de noviembre que ya ha consumido la mitad del calendario. Póngase las pilas y cumpla con su palabra, señor Bejarano, si no quiere quedar retratado ante la opinión pública. Convoque ya la comisión de investigación del ‘caso Almagro’ y no tenga miedo a las represiones tuiteras del sicofanta de Leganés.

Porque la paralización a la que han abocado todos los grupos políticos a la ciudad se ha extendido también a otras comisiones que eso sí, parece que empiezan a desperezarse. Recordemos también el bochornoso esperpento de la comisión de la Memoria Histórica y la espantada de todas las señorías del Gobierno en su primera sesión. Esta comisión ya echa a andar, sin cámaras para no ofender a nadie, y con la propuesta del PP de retirar el busto a ‘La Pasionaria’ -que nunca debió estar presente en el municipio- y la eliminación de calles franquistas siguiendo el ejemplo de otras ciudades como Madrid. Lo de la utilidad pública ya es harina de otro costal.

Y de la paralización de Leganés a su desconexión. Hablamos del apagón de la web municipal, con lo que eso conlleva en pleno siglo XXI, donde todos los trámites administrativos se hacen vía Internet. Una chapuza más que da alas a los demagogos de la ciudad y sus superhéroes. Es increíble que los trabajadores de la administración tengan que estar cruzados de brazos durante varios días debido al apagón informático.

Es increíble que durante una semana se hayan caído el sistema de contratación o el perfil del contratante. Ese descalabro digital es el peor daño que se puede hacer a una ciudad a la hora de dar una buena imagen a cualquier empresa que quiera trabajar con la administración local o invertir en un municipio que hace décadas se presentó a la ciudadanía como ciudad digital y que en estos momentos ni se acerca en materia informática a villa digital.

Leganés no va camino de convertirse en Matrix, sino en una ciudad cada vez más alejada del centro del Reino de España, a pesar del ser el municipio más cercano a la Puerta del Sol. Prueba de la lejanía es la marcha nocturna organizada pidiendo que el búho llegue hasta Atocha.