Dicen que la venganza es un plato que se sirve mejor frío. No está claro quien formuló esta frase que está en la conciencia colectiva. La locución no tiene padre ni madre. Se especula que fue la última palabra que el divino Julio César escuchó de la boca de su hijo adoptivo Bruto, cuando este le asestó en el Senado la última puñalada que acabó con la vida del dictador romano.

Pero lejos de atribuírsela a alguien en particular, lo cierto es que esta construcción gramatical sirve para definir perfectamente lo que estos días ocurre en Fuenlabrada a cuenta de la financiación de Ciudadanos en las elecciones de 2015. Hay que recordar que, allá entonces, la formación naranja irrumpía en el Pleno con cuatro concejales obtenidos por los votos tradicionales al Partido Popular. Una transfusión dolorosa y que hacía mella en la formación hoy dirigida por Sergio López. Cuesta recuperarse de esta perdida y más cuando, entre las bases y el corazón de Ciudadanos, están miembros del antaño PP.

Los populares han ido mascando poco a poco el sabor de la derrota y ahora les ha llegado el turno de devolvérsela a la formación naranja. Y todo por las revelaciones de exmiembros del partido de Albert Rivera como Alberto Ganga, curiosamente también en el Senado, quien ha asegurado que los concejales de Ciudadanos en Fuenlabrada pagaron sus puestos en las listas. Algo así que, cuanto más pagabas, más alto estabas.

Se olvida el PP que si quiere hacer algo en Fuenlabrada para acabar con la hegemonía socialista necesita a la formación naranja

Inmediatamente después de esta información, el PP fuenlabreño encendía los cañones y apuntaba directamente a Patricia de Frutos, portavoz de la formación naranja en la ciudad. Y también al coordinador local, Bernardo Pérez, exconcejal del PP en la pasada legislatura.
Por acción u omisión, el PP de Fuenlabrada da credibilidad a Alberto Ganga, quien tiene en jaque a sus compañeros de Getafe, que cuenta con cinco imputados tras denuncia del abogado por el caso del Teatro Madrid. Y a su vez, los populares de Getafe han denunciado a Ganga por cobrar 60.000 euros de la empresa municipal GISA como indemnización por solo un mes de trabajo justo en el momento de llegar al poder la socialista Sara Hernández. Un dinero que especulan que el abogado pudo utilizar para abrir dicha causa.

Parece dar igual de quién sea el testimonio sobre la financiación de Ciudadanos. Todo vale para hacer sangre y pasar factura por las cuitas del pasado que parecen más personales que políticas. Pero se olvida el PP, también por acción u omisión, que si quiere ser algo de una vez en Fuenlabrada y acabar con la hegemonía socialista en la ciudad, necesita a la formación naranja. Tanto a nivel nacional, regional y local, PP y Ciudadanos están condenados a entenderse por proximidad ideológica.

Mientras el PP trata de desangrar a Ciudadanos, que es cierto que debería salir con contundencia a zanjar este tema de una vez, el PSOE sigue cómodamente instalado en el poder fuenlabreño. Un espectador de lujo frente a la esperpéntica carnicería.