Día Mundial de la Salud Mental| Siete de cada diez trabajadores en España aseguran que su empleo perjudica su salud emocional

El trabajo puede quedarse en la oficina cuando termina la jornada, pero el malestar no siempre se queda allí. El estrés, la dificultad para desconectar y los problemas para mantener unos hábitos saludables forman parte del día a día de muchos profesionales en España. De hecho, siete de cada diez trabajadores aseguran que su empleo perjudica su salud emocional, y uno de cada cuatro afirma que este impacto es constante.

Así lo recoge el Estudio sobre Bienestar y Salud Laboral en España 2026, elaborado por Savia junto a Edenred con motivo del Día Mundial de la Salud Mental. El informe refleja un deterioro de varios indicadores respecto al año anterior y pone de manifiesto que el bienestar emocional se ha convertido en uno de los grandes desafíos del entorno laboral.

Más estrés y menos capacidad para desconectar

Las cifras dibujan una realidad preocupante. El 58,4 % de los profesionales declara sufrir estrés y casi la mitad, el 49,8 %, reconoce que le cuesta desconectar del trabajo fuera de su horario laboral. Este último dato ha aumentado 18,4 puntos porcentuales respecto a 2025.

También crecen los síntomas depresivos, que afectan al 42,6 % de los encuestados, tras registrar una subida de 9,3 puntos en un solo año.

La dificultad para dejar atrás las preocupaciones laborales puede terminar afectando a otras parcelas de la vida cotidiana, desde el descanso hasta la alimentación o la actividad física. Un desgaste que no desaparece necesariamente al salir del trabajo y que puede condicionar el tiempo libre y las relaciones personales.

La Generación Z, entre los jóvenes más afectados

El impacto emocional es especialmente acusado entre los profesionales más jóvenes. Más de ocho de cada diez trabajadores de la Generación Z aseguran que su empleo perjudica su salud emocional, mientras que el 49,1 % afirma que también afecta negativamente a sus hábitos alimenticios.

La relación entre el trabajo y el autocuidado no se limita a esta generación. En el conjunto de los profesionales, el 40,5 % considera que su actividad laboral perjudica su alimentación. Además, el sedentarismo alcanza al 42 % de los encuestados y presenta una incidencia especialmente elevada entre los millennials, con un 44,8 %.

Los datos muestran así que las consecuencias del malestar laboral pueden ir más allá del estado de ánimo y trasladarse a rutinas tan básicas como comer de forma equilibrada o mantener una vida activa.

Andalucía registra el mayor impacto emocional

El estudio también encuentra diferencias entre las comunidades autónomas analizadas. Andalucía encabeza la lista, con un 76,9 % de los profesionales que afirma que su trabajo afecta negativamente a su salud emocional. Le siguen Cataluña y Galicia, ambas con porcentajes próximos al 69 %.

Madrid registra la cifra más baja de las regiones analizadas, con un 66,8 %. Sin embargo, el dato sigue reflejando una situación extendida: aproximadamente dos de cada tres profesionales madrileños reconocen que su empleo perjudica su bienestar emocional.

Los resultados ponen el foco en la necesidad de que las empresas presten mayor atención a la salud mental de sus equipos. Favorecer la desconexión fuera del horario laboral, escuchar las necesidades de los trabajadores y facilitar hábitos de vida saludables son algunas de las medidas que pueden contribuir a mejorar el bienestar en el entorno profesional.

Porque el impacto del trabajo no se mide únicamente en horas de jornada o resultados: también cuenta cómo se sienten las personas mientras trabajan y cómo llegan a casa cuando el día termina.

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